Por @DanielRodeghiero Director de Sección Ciudad y consultor en comunicación
El histórico predio ubicado junto a Plaza Francia, que durante más de 25 años fue sinónimo de diseño y decoración, dejó atrás las controversias legales y los conflictos laborales para transformarse definitivamente. Hoy convertido en el flamante “OH! Buenos Aires”, el ex Buenos Aires Design reabre sus puertas con un concepto semiabierto, marcas internacionales y novedosas atracciones que buscan cambiarle la cara a uno de los rincones más cotizados por los vecinos de la Ciudad.

La historia del Buenos Aires Design es, en muchos sentidos, un reflejo de las transformaciones de la Ciudad de Buenos Aires. Inaugurado en 1993, el edificio diseñado originalmente con el aporte del reconocido arquitecto Clorindo Testa se consolidó rápidamente como el epicentro del interiorismo porteño. Sin embargo, detrás del brillo de sus exclusivas vitrinas, se gestaba un modelo de concesión que terminaría bajo la lupa de los tribunales.
El conflicto estalló al hacerse público el monto que la empresa concesionaria (vinculada al grupo IRSA) pagaba al Gobierno de la Ciudad por explotar el espacio. Por ejemplo, en 2018, el usufructo de 70 locales comerciales, dos centros de eventos y convenciones, y 140 cocheras, el canon mensual era de apenas 46.000 pesos, una cifra que generaba indignación al compararse con el valor real del metro cuadrado en Recoleta.

El tema generó un fuerte repudio en la Legislatura porteña y derivó en denuncias formales. En su momento, el entonces legislador Pablo Bergel lo definió de forma tajante: “Realmente se trata de una cifra ridícula. Con los ingresos que recibe el centro comercial en unas muy pocas horas, a la desarrolladora ya le queda dinero de sobra para pagar varias veces ese canon”. El problema de base radicaba en que la primera concesión databa de la intendencia de Carlos Grosso, arrastrando décadas de contratos inamovibles.
Tras diversas presiones públicas y cambios en las políticas de concesiones, en 2018 el Ejecutivo porteño decidió no extender más la situación. Esto derivó en el cierre definitivo del predio original y en fuertes cortes en la Avenida del Libertador por parte de los 700 trabajadores que temían por sus fuentes laborales.
El derrotero del Buenos Aires Design expuso durante años una deuda pendiente en la gestión del patrimonio público de la Ciudad: la actualización de las concesiones otorgadas en la década del 90. Históricamente, predios de altísimo valor comercial y turístico operaban bajo contratos de “precio vil” que no reflejaban las dinámicas inflacionarias ni el verdadero valor de mercado que la Ciudad podía recaudar.
“BUENOS AIRES DESIGN” RESURGE COMO “OH! BUENOS AIRES”
Tras años de abandono, demoliciones y la pausa forzada por la pandemia, el predio fue concesionado nuevamente por 15 años (con opción a cinco más) a un nuevo grupo inversor. Con una inyección de aproximadamente 20 millones de dólares, el lugar mutó a “OH! Buenos Aires”, un centro comercial con un enfoque fuertemente ligado a la “experiencia”, el entretenimiento y la sustentabilidad.
Hoy, el vecino que transita por el barrio ya no se encuentra con un shopping cerrado. El renovado complejo es bioclimático, cuenta con tres plantas integradas y patios a cielo abierto. De la estructura original, solo se preservó celosamente la icónica fachada color ocre, protegida como patrimonio cultural.
La afluencia de público es impulsada por curiosidades arquitectónicas inusuales para la metrópolis. Quienes lo recorren se topan con una enorme palmera autóctona traída directamente desde Goya, Corrientes, toboganes circulares gigantes que conectan los distintos niveles y una fuente de agua inspirada en la Fontana di Trevi, donde los visitantes ya adoptaron la costumbre de lanzar monedas para pedir deseos.
La propuesta actual alberga más de 100 locales —marcando el desembarco de firmas internacionales inéditas en el país— y unas 30 opciones gastronómicas distribuidas a lo largo de los 160 metros de la histórica terraza y recova. Además, el predio sumó una sucursal de la cadena de gimnasios Smart Fit, salones para eventos y el regreso de un clásico del entretenimiento familiar: dos grandes áreas de fichines y realidad virtual a cargo de Sacoa.











