El Gobierno de la Ciudad quiere cambiar el nombre al barrio Villa Riachuelo

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires inició una consulta vecinal para modificar el nombre de Villa Riachuelo, barrio ubicado en el sur porteño.

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Es así como los vecinos de la Comuna 8 – que abarca además a Villa Lugano y Villa Soldati – recibieron un correo oficial con el asunto: “Participá en la elección del nuevo nombre de tu barrio”. Allí se decía que la iniciativa es por “inquietudes en reuniones vecinales” e invitó a los residentes a sumarse al debate.

“En respuesta a las inquietudes planteadas en reuniones vecinales, queremos invitarte a ser parte de un proceso abierto para aportar tu visión sobre la denominación del barrio. Esta iniciativa está pensada para que entre todos logremos que el barrio nos represente de la mejor manera”, detalla el mensaje enviado a los vecinos del barrio.

El cuestionario digital adjunto indagaba si los ciudadanos se sienten “identificados con el nombre actual” y si consideran que “refleja la identidad, historia y cultura de la comunidad”.

SE ABRE LA POLÉMICA

La iniciativa generó malestar entre algunos vecinos. Según se pudo saber, la propuesta surgió a partir de un reclamo de cierto sector vecinal, inmobiliario y comercial, que alegó que sus actividades profesionales se veían perjudicadas.

Dicen que cuando quieren vender un producto o departamento y la gente lee el nombre del barrio, desiste de la compra. Frente a esto, algunos vecinos dicen que “no podemos permitir que el marketing se lleve puesto a un barrio”.

Una de las propuestas es que todo pase a llamarse Villa Lugano. Así no solo se cambia el nombre sino que se elimina el barrio.

En las redes sociales el rechazo también se hizo sentir, con mensajes que defienden el arraigo local: “Al cambiarle el nombre, estaríamos matando a un barrio. No le cambiemos el nombre, construyamos uno mejor entre todos”.

ASÍ NACIÓ VILLA RIACHUELO

Consolidado en 1888 tras el loteo de la Sociedad de Tierras General Pobladora, Villa Riachuelo combina su pasado rural con hitos como el Puente de la Noria y el Autódromo, inaugurado en 1952.

Aquel año la Sociedad de Tierras General Pobladora obtuvo un permiso por ley de la Nación para realizar el dragado del cauce del Riachuelo en los últimos 33 kilómetros de su recorrido. Aquellas obras no se realizaron, dejando, en cambio, el trazado de la planta urbana de una villa en el extremo sudoeste de nuestra ciudad. Esta compañía abrió calles y vendió algunos terrenos donde se instalaron tambos y chacras. Estos parajes se bautizaron con el nombre de la “villa del Riachuelo”.

A comienzos del siglo XX, la obra de mayor magnitud en la zona era el Puente de la Noria. Este paso clave comunicaba la provincia de Buenos Aires —desde Lomas de Zamora— con las quintas y chacras que rodeaban el enclave urbano. Por allí ingresaban las tropillas de hacienda que luego bajaban por la avenida Roca con destino a los mataderos de Liniers.

El primer emplazamiento del paso de la Noria se construyó en 1905, justo en los terrenos que hoy ocupa el Autódromo de la Ciudad. Sin embargo, la posterior rectificación del Riachuelo obligó a levantar una nueva estructura en 1944. El puente actual se inauguró doscientos metros más al oeste del original, justo a la altura de la avenida General Paz.

Ubicado en un predio de 150 hectáreas con comodidades, pistas, boxes, oficinas, garajes, tribunas populares y oficiales y una torre de control con un sistema de cronometraje, el Autódromo se inauguró en 1952. El trazado de pista más importante es el que comprende la recta principal o de largada. También se destacan la curva denominada “la S del ciervo”, la recta del Curvón, el Curvón, y luego una recta que conduce hacia la llamada “chicana de Ascari”.

El despegue de la Villa Riachuelo llegó a partir de 1908, impulsado por el tendido del ferrocarril en el paraje lindero, en los altos donde se fundó Villa Lugano. Hasta entonces, el tranvía era el único medio de comunicación de los pobladores con el resto de la Capital, ya que el camino al Puente Alsina —actual avenida Roca— quedaba continuamente afectado por las inundaciones.

Hasta el día de hoy el barrio conserva la distribución de damero, propia de la Ciudad de Buenos Aires. Las calles interiores son, en general, tranquilas al ser un barrio encerrado entre avenidas.