Por DANIEL RODEGHIERO / Director de Sección Ciudad y consultor político

Para redescubrir la identidad de la Ciudad de Buenos Aires no siempre hace falta mirar hacia los polos turísticos tradicionales; a menudo, el verdadero pulso porteño late en sus barrios. Almagro, ubicado en la zona centro de la Ciudad, se consolida hoy como un punto ineludible para vecinos y visitantes que buscan una oferta vibrante. Desde su inagotable circuito teatral independiente hasta sus joyas arquitectónicas y gastronómicas, el barrio ofrece un abanico de propuestas para recorrer a pie durante el fin de semana.
UNA ATRACTIVA OFERTA TEATRAL
El circuito cultural de Almagro es, sin dudas, uno de los más robustos de la Ciudad. El epicentro indiscutido de la movida joven y artística es la Ciudad Cultural Konex, ubicado en Sarmiento 3131. Emplazado en una antigua fábrica de aceite, este espacio a cielo abierto y con múltiples salas es famoso por albergar a La Bomba de Tiempo todos los lunes, además de ofrecer una cartelera constante de recitales, obras de teatro y festivales.

A pocas cuadras, la escena teatral independiente respira a través de espacios consagrados como El Camarín de las Musas, en Mario Bravo 960, que combina obras de dramaturgos locales con un excelente restaurante en su planta baja. Otra experiencia imperdible en la zona es el Teatro Ciego, en Borges 1974, en el límite barrial, aunque su sede original y espíritu nacieron en la zona, pero estrictamente dentro de las fronteras de Almagro destaca el icónico circuito off de la calle Guardia Vieja y sus alrededores.

UN BARRIO PARA EL BUEN COMER
En el plano gastronómico y patrimonial, la Confitería Las Violetas, en Avenida Rivadavia 3899, es una parada obligatoria. Declarada Lugar Histórico de la Ciudad y Café Notable, sus vitrales franceses y pisos de mármol italiano transportan al visitante a la Buenos Aires de principios del siglo XX. Es el punto de encuentro por excelencia de las familias de la zona para tomar el té o disfrutar de sus clásicas masas finas.

Para los amantes de la pizza porteña, Almagro alberga a Pin Pun, ubicada en Avenida Corrientes 3954. Fundada en 1927 por inmigrantes italianos, es un bastión de la pizza al molde, famosa por su abundante muzzarella y sus empanadas fritas, siendo un clásico refugio post-teatro.
A nivel recreativo, la Plaza Almagro, que delimitada por Bulnes, Sarmiento, Jerónimo Salguero y Tte. Gral. Juan D. Perón, funciona como el pulmón verde y centro de la vida social del barrio. Cuenta con áreas de juegos renovadas y es el lugar elegido por los vecinos para el mate de la tarde.

UNA VISITA OBLIGADA
Finalmente, no se puede hablar de Almagro sin mencionar la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, en Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva. Este imponente templo de estilo románico lombardo no solo deslumbra por su arquitectura, sino por su peso histórico: allí fue bautizado Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, y fue el lugar donde Carlos Gardel cantó en el coro durante su niñez.

ABRIR EL TURISMO A LOS BARRIOS
El posicionamiento de Almagro como polo de atracción no es un fenómeno aislado, sino que dialoga con las políticas de descentralización turística que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires viene impulsando a través del Ente de Turismo. Bajo programas como “Turismo en Barrios”, el Ejecutivo porteño busca oxigenar las zonas más congestionadas, como Palermo o San Telmo, y derivar el flujo de visitantes hacia las comunas del centro y sur de la Ciudad. En este esquema, Almagro juega un rol estratégico. La preservación de sus cafés notables y el fomento, mediante exenciones o subsidios culturales a través de Proteatro y el Fondo Metropolitano, han sido claves en la Legislatura porteña para sostener el ecosistema de teatros independientes que hoy son el motor económico y de identidad del barrio.










