En la Ciudad, cada vez más adultos mayores eligen convivir con mascotas

La convivencia con animales de compañía se ha consolidado como un factor determinante para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores en la Ciudad de Buenos Aires. Ante una demografía porteña caracterizada por un alto índice de longevidad, la adopción y tenencia de perros y gatos ofrece beneficios directos e inmediatos en la salud física y emocional de los vecinos de la tercera edad, mitigando el aislamiento y fomentando un envejecimiento activo en todos los barrios.

Desde el punto de vista psicológico, el principal impacto positivo de tener una mascota es la reducción del sentimiento de soledad, una problemática frecuente entre los adultos mayores que viven solos. La presencia de un animal en el hogar establece una rutina diaria de cuidado, alimentación y atención que estimula cognitivamente a la persona y le otorga un propósito, reduciendo significativamente los niveles de estrés, ansiedad y los cuadros depresivos.

En cuanto a la salud física, los beneficios también son tangibles. En el caso de los perros, la necesidad de pasearlos obliga a los vecinos a salir de sus domicilios, realizar caminatas diarias y mantenerse en movimiento. Este ejercicio cardiovascular de bajo impacto es fundamental para prevenir el sedentarismo y mejorar la presión arterial.

Además, los paseos por las plazas y parques porteños funcionan como un catalizador social. Los espacios verdes de las comunas se convierten en puntos de encuentro donde los adultos mayores interactúan con otros dueños de mascotas y vecinos del barrio, reforzando sus lazos comunitarios y evitando el aislamiento social.

MÁS MASCOTAS EN LA CIUDAD

En el ámbito de la gestión pública, la tenencia de animales en este sector etario se cruza directamente con las políticas sanitarias y urbanas de la Ciudad de Buenos Aires. El Gobierno porteño sostiene el programa “Mascotas de la Ciudad”, el cual resulta clave para los adultos mayores al ofrecer atención veterinaria clínica básica, castraciones y vacunación antirrábica de manera gratuita y descentralizada a través de móviles que recorren las diferentes comunas. Esta iniciativa alivia el peso económico que supone el cuidado de un animal para quienes perciben haberes jubilatorios, facilitando que puedan sostener la compañía de sus mascotas sin comprometer su economía.

A su vez, en la Legislatura porteña y en las juntas comunales, el rol de los animales de compañía ha ganado terreno en la agenda de políticas públicas. Los debates actuales giran en torno a la creación de más caniles adaptados en los espacios verdes y a la progresiva flexibilización del transporte público para el traslado de mascotas. Estos avances normativos e infraestructurales son seguidos de cerca por las asociaciones vecinales, ya que impactan directamente en la autonomía de los adultos mayores para moverse por la Ciudad acompañados de sus animales, garantizando un entorno urbano más amigable e integrador.