La Ciudad desbarató una red de explotación laboral de menores que operaba bajo la fachada de verdulerías barriales. Así fueron rescatadas tres adolescentes de 15 años que permanecían cautivas y eran sometidas a jornadas laborales de 14 horas diarias, hacinamiento, violencia física y restricciones a su libertad. Una de las menores habría sido víctima de abuso sexual. Dos mayores resultaron detenidos.

Según detallaron desde el Gobierno porteño a SECCIÓN CIUDAD, todo empezó cuando la primer adolescente fue localizada en situación de calle. Había escapado un día antes tras recibir una golpiza por parte de uno de los adultos.
La joven reveló que permanecía en una verdulería del barrio de Belgrano con otras dos adolescentes de la misma edad. Afirmó que solo tenía permitido salir los domingos con la familia. Durante la semana debía trabajar en la verdulería de 7 a 21 horas.

A partir de este testimonio, intervino la Justicia federal que llevó adelante una serie de allanamientos vinculados al entorno familiar y comercial, en Ciudad de la Paz 1771 y Amenábar 1782, Belgrano.
En el primer comercio allanado se encontró trabajando a la segunda adolescente de 15 años, que había llegado hacía un año desde Bolivia. Dormía en la misma verdulería en condiciones de hacinamiento y no podía ir a la escuela.

La tercer adolescente fue encontrada en otra verdulería mientras atendía al público también en el barrio de Belgrano. Había llegado hace pocos meses de Bolivia y también trabajó en otro local de la misma red en el barrio de Bernal, partido de Quilmes. El Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes procedió a su resguardo inmediato y se clausuró el local.
Las evaluaciones médicas y psicológicas realizadas arrojaron datos alarmantes. Problemas de salud mental producto de eventos traumáticos, golpes y hematomas, síntomas de enfermedades no tratadas e indicios de malnutrición. De los testimonios se desprendió que las menores tenían escasa o nula vinculación con el sistema educativo formal: una sola de las tres estaría escolarizada. Sus rutinas estaban marcadas por el encierro y salían muy poco al exterior, lo que incrementaba el sentimiento de desarraigo al encontrarse en un país completamente diferente al suyo.
A este complejo escenario se sumó una denuncia grave: las adolescentes refirieron que una de ellas había sufrido un presunto abuso sexual por parte de un hombre de aproximadamente 30 años, identificado como el propietario de otra verduleria.
Victoria Morales Gorleri, titular del Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, expresó: “La explotación infantil y adolescente no siempre ocurre en ámbitos ocultos o alejados de nuestra vida cotidiana, y muchas veces sucede frente a nuestros ojos. No naturalicemos situaciones que vulneran derechos, como ver a un adolescente trabajando en un comercio en condiciones que pueden ser de explotación laboral. Ante cualquier situación que genere preocupación o dudas, es fundamental buscar ayuda a través de la Línea 102 o el 911. Todos podemos y debemos ser parte de la restitución de derechos”.











