Pan Danés, la cadena de panificación artesanal que llegó a operar 25 locales en la Ciudad de Buenos Aires, entró en concurso preventivo tras una caída de ventas superior al 50%, cierre de sucursales y un fuerte deterioro financiero. La empresa, que había escalado su modelo con producción centralizada y fuerte presencia en barrios porteños, quedó atrapada en un combo de consumo en retroceso, costos en alza y falta de financiamiento.

En pocos meses acumuló 56 cheques rechazados por unos 55 millones de pesos, redujo su red comercial y perdió capacidad para sostener su operatoria diaria. La presentación judicial, impulsada por la propia firma, apunta ahora a reordenar pasivos y evitar una paralización total del negocio.

Pan Danés S.R.L., nació en 2017. Llegó a emplear a más de 150 trabajadores y montar una planta industrial de 1.700 m² con capacidad para abastecer hasta 50 locales, enfrenta hoy un escenario crítico marcado por la falta de liquidez y la ruptura de la cadena de pagos.
“La incertidumbre, la recesión, la inflación y el incremento significativo en los costos ocasionaron una caída abrupta y persistente del consumo, que supera el 50% del volumen histórico de la empresa”, señala en su presentación judicial.
Ese retroceso afectó directamente un modelo que depende de la rotación diaria de productos frescos. La menor circulación en locales, sumada a la retracción del consumo en gastronomía, redujo el volumen de ventas y obligó a ajustar la operación.
FUERTE CAÍDA DEL SECTOR
A nivel sectorial, la tendencia es similar: el consumo de pan cayó hasta 55% en los últimos dos años, mientras que productos como facturas y pastelería registraron desplomes de entre 80% y 85%, con miles de locales cerrados en todo el país.
Frente a ese escenario, la empresa intentó sostenerse con distintas medidas. “Se implementaron múltiples medidas correctivas: optimización de costos, renegociación de alquileres, cambios de proveedores, ampliación del surtido de productos, acuerdos impositivos y reorganización operativa”, detalla.
Sin embargo, el ajuste incluyó el cierre de sucursales. En ese proceso, la empresa dio de baja locales en Echeverría 1677, Ciudad de la Paz 2024 y Cuenca 3459, todos en la Ciudad de Buenos Aires, como parte de una estrategia para reducir estructura frente a la caída de ingresos.
En este marco, el deterioro del negocio derivó en una crisis financiera que terminó de precipitar la presentación en concurso. La empresa reconoce que desde principios de 2025 comenzó a evidenciar un decaimiento de su liquidez y solvencia, en un contexto donde el financiamiento se volvió cada vez más limitado.
“La caída en la facturación, el incremento generalizado de costos, las restricciones financieras del mercado y la imposibilidad de acceder a nuevas líneas de crédito han profundizado de manera crítica el desequilibrio económico”, sostiene la empresa.
El expediente fija ahora los próximos hitos del proceso, con la verificación de créditos en marcha y una audiencia informativa prevista para 2027. Hasta entonces, el futuro de Pan Danés quedará atado a su capacidad de reorganizar su estructura, sostener las ventas en los locales activos y alcanzar un acuerdo con sus acreedores que evite un escenario de mayor deterioro.










