¿Y si nos animamos a debatir reformas reales y prácticas en educación?

Por ESTEBAN BULLRICH Y GABRIEL SÁNCHEZ ZINNY Dirigentes políticos

¡Que bueno que estemos debatiendo tanto sobre educación en Argentina, hacía falta! Necesitamos como sociedad que la educación sea una prioridad, que la sociedad demande mas educación, y que los dirigentes sientan la presión de generar políticas públicas que expandan una educación inclusiva y de calidad. En este contexto, bienvenidas las ideas innovadoras, disruptivas, que piensan diferente del status-quo. Y el debate reciente entre los congresistas Emmanuel Ferrario y Javier Milei sobre los bonos educativos o vouchers.

Pero ojalá esta discusión sea sin prejuicios, sin afirmaciones rígidamente ideológicas, y principalmente con una mirada práctica, que se pueda llevar adelante en la Argentina y realmente expandan oportunidades. Hace décadas que nos pasamos haciendo diagnósticos, comunicando frases hechas, con poca evidencia, que nos parece poco suman a un sistema educativo que se viene deteriorando, que expulsa casi la mitad de sus alumnos antes de terminar la secundaria, que esta en los menores niveles de calidad en cualquier evaluación internacional, y que ya no genera movilidad social.

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La educación es un bien público, cualquier economista entiende esto, y por lo tanto es positivo que el Estado la financie, la regule, la priorice, y la evalué periódicamente, como hemos hecho con las Pruebas Aprender. Una buena educación pública que atienda a todos los chicos, desde el nivel pre-escolar al secundario, genera, ya demostrado con todo tipo de evidencia, ciudadanos mas participativos, con capacidades de alcanzar su potencial, más libres, con pensamiento crítico. Es decir, sociedades con mayor cohesión, confianza, y más bienestar para todos. Así se da en todos los países del mundo que les va bien, en los países mas desarrollados, asiáticos, europeos y anglosajones. Hace décadas que en esos países eso ya no se discute, ni desde el liberalismo, ni desde el socialismo, sin importar quien gobierne.

Sin embargo, es positivo debatir cuales son las mejores políticas y formas de financiamiento para alcanzar esos resultados. En educación las mejores políticas son aquellas que se acercan a que los alumnos aprendan más, que evalúan y brindan información a las familias para que puedan saber cómo les va a sus hijos y puedan demandar. Mayor autonomía y empoderamiento a las escuelas, ya lo decíamos en el primero libro que publicamos en la Fundación Sophia, Hacia una Escuela con mayor autonomía (Editorial Temas, 1998), que fundara Horacio Rodríguez Larreta en 1994.

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El financiamiento tiene que estar enfocado en los buenos resultados de los estudiantes, que son el principal objetivo de un sistema educativo. En esta línea, en los países que les va bien, el financiamiento y las políticas buscan estar en los niveles de gobierno mas locales. Así, por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, durante el gobierno de María Eugenia Vidal, involucramos a todos los Municipios en el financiamiento de la infraestructura escolar, de la alimentación en las escuelas, inclusive del transporte en aquellos distritos que, hacia falta, porque entendimos que cuanto mas cerca de las familias, mas efectividad e impacto de las políticas.

Es fundamental que las familias sientan la libertad de elegir que escuela quieren para sus hijos, por eso en la ciudad de Buenos Aires existen diversos programas, escuelas con diferentes orientaciones, como por ejemplo mas enfocadas en el arte, o en las ciencias. Porque se reconoce que cada chico es diferente, y aprende de forma diferente. Pero también se reconoce que todos queremos vivir en una sociedad en la que nos respetemos, que tengamos amor por los valores que conforman nuestra nación. Un buen sistema público reconoce la individualidad, pero también los valores colectivos que nos hacen una sociedad más justa y solidaria.

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El Estado tiene que continuar financiando la educación pública obligatoria, pero evaluándola, rindiendo cuentas a las familias y a los ciudadanos, y enfocándola urgentemente en los más vulnerables, que para poder ejercer su libertad individual necesitan capacidades y habilidades que los potencien. No entendemos como un sistema de vouchers podría generar esto, y tampoco parecen entenderlo en el resto del mundo, ya que ningún país lo ha implementado.

En la Argentina, si bien los niveles de financiamiento educativo en términos proporcionales se parecen a los países mas desarrollados, no hemos logrado educación de calidad. Pero no por la falta de vouchers, sino porque se ha desvalorizado la escuela, porque los sindicatos han monopolizado el debate y la gestión, priorizando los paros frente la exigencia y la meritocracia, y porque como sociedad, no nos hemos animado a tener la audacia de transformar, de hacer las reformas necesarias con sentido de urgencia.

La ciudad de Buenos Aires se ha animado a hacerlas, y ha tenido la continuidad, con Mauricio Macri y ahora con Horacio Rodríguez Larreta de enfocarse en mayor calidad, en entender que la verdadera igualdad es la de dar las oportunidades y que cada persona en base a su libertad individual y sus talentos alcance los sueños que decida para su vida.