Una nueva cortina de hierro en Europa

GONZALO BRIASCO / Dirigente de la UCeDe Ciudad de Buenos Aires

El término « cortina de hierro «  o « telón de acero » designa a la separación ideológica y física establecida en Europa tras la Segunda Guerra Mundial entre la zona de influencia sovietica en el este (países miembros del pacto militar de Varsovia) y los paises occidentales de la OTAN en el oeste, regidos por democracias capitalistas liderados por EEUU. El término fue acuñado por Joseph Goebbels, ministro de propagando de Hitler y luego retomado por Winston Churchill, escritor, militar, estadista y primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial.

De esta manera, se forjó a partir de 1945 un mundo netamente bipolar, dividido en Europa por una línea imaginaria que iba desde Stettin, en el Báltico hasta Trieste, en el Adriático. Nace la Guerra Fría.

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Pero la división no fue simplemente política o militar: también fue económica. El Plan Marshall (también llamado Programa de recuperación Europea -PRE-) fue el motor financiero de la Posguerra en el bloque capitalista. Los países socialistas no podían quedarse atrás y lanzaron el « Consejo de Ayuda Mutua Económica » -COMECON- una organización de cooperación que fomentaba las relaciones económicas entre los Estados socialistas.

La guerra que se vive actualmente en Ucrania nos invita a rememorar aquella época. Con Alemania reunificada y Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Ucrania, Georgia, Moldavia, Lituania, Letonia, Estonia y Bulgaria ya independizados, parecería que la cortina de hierro se corrió unos 500km hacia el Este.

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El despliegue militar de Putin permitió anexarse Crimea en 2014 y en consecuencia una salida libre al Mar Negro, de importancia estratégica para la defensa militar portuaria, aérea en la frontera y rutas comerciales esenciales, así como el control de los suministros energéticos que cruzan el mar a través de tuberías.

El establecimiento de sistemas de defensa avanzados, la actualización de los radares, la modernización de la flota del Mar Negro sumando buques de superficie y submarinos de ataque, el despliegue de aviones de combate SU-35 y sistemas de defensa aérea S-400, el apoyo a partidos políticos pro-rusos, la movilización de 100.000 tropas en la frontera incluidos las fuerzas de operaciones especiales Spetsnaz.

Todo parece indicar que el Kremlin no quiere ceder ni un kilómetro más de esa frontera invisible que dividió al mundo durante más de cuatro décadas. La OTAN, por su parte, refuerza milicias en Polonia, Alemania, frontera oeste de Ucrania, Estonia, Lituania, Letonia, Rumania y planea aumentar sus defensas en el Mar Negro.

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Una nueva Guerra fría está tomando temperatura en un mundo cada día mas polarizado. La nueva cortina de hierro ya no finaliza su recorrido en la portuaria ciudad de Trieste, en el Mar Adriatico, sino muy probablemente en la desembocadura del Río Danubio en el Mar Negro, cerca de la frontera de Ucrania con Rumania.

Europa del Este se ha transformado por su posición geográfica en el amigo que todos quieren tener y nadie quiere dejar ir. Se trata de una zona de transición entre dos pesos pesados en materia militar y política, donde la inestabilidad de los gobiernos es cada vez mayor y donde una nueva cortina divisora invisible geopolítica se está empezando lentamente a forjar. El tiempo y las aspiraciones expansionistas del Kremlin sumado a la capacidad defensiva de la OTAN dirán cuales serán esas nuevas fronteras.