Los mayores desafíos son regionales

Por JUAN PABLO LOHLÉ / Ex embajador en España, Brasil y ante la OEA

El calendario electoral en 2021 en America Latina será, hasta noviembre, interesante y movido. Ecuador tuvo su elección y ahora va a segunda vuelta. Perú tendrá presidenciales luego de tres presidentes y se presentan veinte candidatos. Honduras, Nicaragua y Chile tendrán presidenciales. Argentina y México, legislativas. En todos estos procesos, el electorado tendrá la oportunidad de evaluar la gestión de los gobiernos en un periodo de severas dificultades. Se estima que la región tendrá una caída del 8% en su crecimiento.

El año 2020 será recordado como el año de la crisis sin frontera. Los países con menor desarrollo serán los más perjudicados por falta de recursos para enfrentar la crisis sanitaria. La vacunación es una negociación con los grandes productores que primero autoabastecen a sus países y luego venden a los que carecen de producción propia.

La difusión de la información de la vacunación para elegidos del poder en nuestro país apareció en los medios internacionales. El hecho fue utilizado por López Obrador para decir que en México no iba a ocurrir lo mismo. Una cortesía del anfitrión.

Nuestra vacunación es lenta, su disponibilidad es limitada y se la instrumenta en algunos lugares políticamente. Estados Unidos ha sido un buen ejemplo de cómo el mal manejo sanitario afecta electoralmente. La presencia del Estado en esta crisis se ha hecho cada vez más expresiva a través de la enorme cantidad de subsidios que la crisis demanda. Las formas de representación política han sido alteradas por la virtualidad.

En nuestro caso, el oficialismo sacó provecho de la situación. Los medios de comunicación han gravitado dando información sobre el coronavirus en los distintos países del mundo, con sobrevivientes y fallecidos.

Cuando el gobierno nacional comenzó hacer comparaciones con otros países actuamos como principiantes internacionales, habiendo obtenido en el pasado tres Premios Nobel en Medicina .

La pandemia es una crisis sanitaria y también un drama humano. Cuando las personas vuelven hacia sus adentros, se encuentran con su soledad frente al instinto vital. El miedo a la muerte. El aislamiento y el confinamiento reemplazan formas de vida y de trabajo. La tecnología nos permite lo que antes hubiera sido imposible de realizar.

El sistema productivo y el trabajo dependen de las nuevas condiciones que se van creando. Hay un regreso al valor de la persona. El individuo y las empresas buscan los ámbitos para adecuarse al sistema que nos toca vivir.

Por otro lado la crisis nos ha hecho pensar en el cuidado del planeta, nos cuesta tenerlo presente ya que nos cuestiona nuestra forma de vida. Muchos recuerdan que la peste llego a un mercado para comer murciélagos en China y de allí se expandió. La crisis de liderazgo mundial está presente en los grandes temas de la humanidad. Estados Unidos y China lo disputan a través de sus competencias económicas-tecnológicas y ahora sanitarias.

Occidente tiene que replantearse su ideario basado en la libertad con reglas que permita una mejor armonía entre el individuo y la comunidad y el desarrollo. Las tendencias hacia el autoritarismo son una tentación. El modelo de China es un ejemplo solo para los chinos, donde la libertad la deciden unos pocos, entre 1400 millones de personas.

La arrogancia de este modelo lentamente se irá percibiendo. Se deberán evaluar los costos y beneficios. Hoy día pocos lo tienen presente. China tiene el mercado comprador y lentamente comienza a ocupar el mercado vendedor y financiero sobre todo en África, Asia y América Latina. El cambio repentino del embajador en China nos trae como recuerdo la instauración de la embajada paralela en Caracas.

La Argentina se encuentra en una profunda crisis. Primariamente, de valores. Donde el patriotismo, muchas veces hay que buscarlo en los libros de historia. La Justicia se ha vuelto un bien codiciado por la política para redefinir que es un delito y que no lo es. La construcción de teorías sin fundamento jurídico están a la orden del día para justificar lo injustificable. Los poderes del Estado separados sirven para el equilibrio. Ello se está vulnerando.

El legislativo presume de hegemonía sobre los demás poderes. Lo que es votado se percibe que es de naturaleza superior. El poder judicial es interpelado cuando la justicia no actúa conforme al interés de quien gobierna. La política invade todo y construye poco.

Un poder ejecutivo testimonial – débil políticamente – no es bueno para fortalecer la democracia. Vivimos una disfuncionalidad institucional que erosiona el sistema presidencial. Se pretende un nuevo orden que mina las bases de nuestro pasado y presente. Se nos ofrece un futuro con carácter hereditario, opaco en ideas , oscuro en libertades y con plena disposición de los recursos del Estado.

Siempre está latente la intervención en los medios de comunicación, sea en forma directa o regulatoria para ejercer un control de la opinión pública y el derecho ciudadano.

El mundo nos mira con recelo. No hemos cumplido nuestras obligaciones.

El crédito no está afuera ya nos lo hemos consumido por falta de confianza, está adentro de nosotros mismos los argentinos .

Depende de la convicción de cambiar, de elegir entre la capacidad de grandeza o la decadencia por goteo. De nada sirve postergar todo por la pandemia o por elecciones, lo hemos hecho y seguimos igual. Tenemos un maestrado de acumular postergaciones sin resultado y esa debilidad afecta al bien común y al consenso de los argentinos.

Finalmente, el Mercosur no se reunirá en Buenos Aires en forma presencial. Bolsonaro no se encontrará con Fernandez personalmente. Tienen la oportunidad de entenderse en forma virtual. Cuánto puede haber influido el retorno de Lula a la política en Brasil, el tiempo dirá. Nuevamente, los intereses nacionales deberían estar por encima de las afinidades políticas de quien gobierna.