El acuerdo deja atrás una Argentina con recurrentes crisis de deuda

Por HUGO VASQUES / Economista

La Argentina es uno de los países más endeudados de América Latina, la relación deuda/PBI se encuentra entre las más altas duplicando el promedio de la Región según datos de la CEPAL, situación que ha sumergido a la economía a una extrema vulnerabilidad externa. La delicada posición macroeconómica del país con anterioridad a la propagación de la pandemia de Covid-19 profundiza el riesgo a una mayor inestabilidad a partir del nuevo escenario económico mundial con una caída libre del PBI en todas las regiones y una marcada disminución del comercio global. En la Región se estima de la disminución de exportaciones podría alcanzar el 34% en el año 2020.

En este marco, la Argentina presentaba una situación de endeudamiento insostenible, un nivel de deuda/PBI del 90%, con tasas de rentabilidad acordadas que hacían inviables cualquier proyecto de país en el mediano y largo plazo, en un contexto internacional de tasas soberanas negativas ó cero en países desarrollados.

El acuerdo con acreedores internacionales alcanzado esta semana por parte del gobierno, le permite al país un ahorro significativo en erogaciones por pago de intereses al exterior, además de establecer una ventana temporal de hasta cinco años en los que se reducen sensiblemente los pagos en concepto de deuda, elemento que es fundamental precisamente en este contexto internacional. Establece asimismo un marco con mayores grados de libertad para la economía argentina, creando mejores condiciones para la implementación de políticas de recuperación del tejido productivo en el territorio nacional inmediatamente finalizadas las medidas de restricción sanitarias.

Las consecuencias de la reestructuración de la deuda bajo legislación extranjera impactan tanto en el sector financiero como en la economía real, en el primer caso la reacción es inmediata con la revalorización de activos argentinos tanto en la plaza local como en Nueva York y en el mercado de cambios posibilitando una mayor estabilidad en la cotización del dólar paralelo.

En paralelo, la economía real también se ve beneficiada, aunque por las circunstancias actuales es difícil apreciarlo dado que la economía se encuentra en una situación excepcional, el acuerdo permite transitar un camino de mayor certidumbre y previsibilidad futura, reestableciéndose las condiciones para la recuperación del tejido productivo en la etapa post pandemia. Despejar el horizonte futuro de posibles contingencias con acreedores internacionales en los tribunales extranjeros cambia fuertemente las posibilidades de Argentina a la hora de recibir inversiones por parte del sector privado.

La macroeconomía incorpora mayor previsibilidad futura y esto es fundamental para que gobierno pueda implementar políticas de recuperación económica. La etapa post pandemia requiere de un potente herramental de políticas económicas orientadas a la recuperación, focalizadas en los distintos sectores productivos, políticas de ingreso que continúen garantizando el sostenimiento de niveles de consumo como las actualmente implementadas é inyección de créditos al sector privado en forma generalizada. Argentina debe dejar atrás el corto plazo, las crisis de deuda recurrentes para pensar y planificar en el largo plazo, estableciendo condiciones de certidumbre para que las empresas tengan incentivos a invertir en el país con planes a largo plazo. La reestructuración de la deuda argentina es un enorme avance en esta dirección, las dificultades económicas no desaparecen, los desafíos son inmensos para los próximos  años, pero sin lugar a dudas el acuerdo con acreedores genera las condiciones para implementar un programa consistente y de largo plazo para la recuperación económica post pandemia.