Carta a la Corte Suprema

Por CENTRO DE ESTUDIANTES SECUNDARIOS

A la Corte Suprema de Justicia de la Nación, señores jueces y señora jueza:

Desde múltiples centros de estudiantes de colegios secundarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, escribimos esta carta con la profunda preocupación por nuestra educación que nos atraviesa en este contexto y también con una enorme incertidumbre constante.

Nos dirigimos a ustedes, primero que nada, preguntándonos por qué escribirle a esta Corte para discutir sobre educación y salud, por qué no tenemos en nuestra ciudad un Ministerio de Educación con el que podamos dialogar y por qué se llegó a esta instancia, mientras quedamos en el medio docentes, estudiantes, nuestras familias y todas las comunidades.

Creemos que el foco de esta discusión tiene que estar ahí y en ese sentido remarcamos el ejercicio de nuestro derecho a ser escuchades, basándonos en el artículo 2 de la Convención de los Derechos del Niño y en el artículo 24 de la ley 26.061.

El contexto marcado por la pandemia exige repensar las estrategias tanto pedagógicas como sanitarias para mejorar nuestra educación. Para esto, es fundamental la participación de quienes somos protagonistas de estas situaciones. Quienes primero queremos ocupar las aulas somos nosotres, desde las comunidades educativas, y para construir esa
posibilidad hay que entablar relación con todos los sectores que involucran el sistema educativo. Esto implica ir más allá del interés que puedan tener gobiernos, tribunales o grupos específicos sobre el marketing que pueden hacer con las escuelas abiertas. Hablar de revinculación pedagógica y social con ese interés como objetivo central no alcanza:

Durante todo el año pasado estudiantes, docentes y familias les pedimos muchas veces reuniones al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para mejorar la calidad de la cursadas (virtual o presencial) ya que creemos que la pedagogía se construye con diálogo. Sin embargo cuando el tema cobró centralidad nosotres y todas nuestras discusiones quedaron totalmente postergadas.

Un asunto educativo se volvió jurídico. Y ahora se resuelve en la Corte. Es muy problemático que sean un grupo de jueces quienes decidan sobre la educación y la salud de tantas familias y encima que tomen decisiones tan alejadas de las comunidades educativas.

Garantizar la educación de les pibis no es hacer arreglos por debajo de la mesa para preservar intereses y abrir las puertas de las escuelas para una foto. Garantizar la educación en presencialidad implica discutir qué pasa con los tantos colegios que están completamente en ruinas, sin techos, sin cloacas, sin ventilación y que durante todo un año
de escuelas cerradas nadie se ocupó de arreglar; es hacer propuestas para que las familias que tienen que viajar largas distancias para ir al colegio puedan hacerlo sin exponerse. Y el sistema “bimodal” que ahora plantea el GCBA para las secundarias apoyándose en las resoluciones de esta Corte no solo se basa en la ignorancia de que ese sistema ya estaba implementándose sino que además sigue requiriendo garantizar computadoras y conectividad a les pibis que no la tienen.

Sin embargo esto se redujo a abrir o cerrar las puertas de las escuelas. Y eso lo terminaron decidiendo ustedes. Por eso les pedimos que también se preocupen por todas estas cosas, porque fallar a favor de la educación implica algo muy distinto de lo que hicieron y requiere escucharnos a quienes la vivimos. Lo que ustedes hicieron fue fallar a favor de un grupo político, caracterizado por despreciarnos e ignorarnos a les estudiantes desde hace más de
una década.

En esta ocasión a través de esta carta pública queremos pedirles, señores jueces y señora jueza, que ustedes sí cumplan con la garantía de nuestros derechos como niñes, adolescentes y jóvenes. La pandemia es angustiante, especialmente la incertidumbre que atraviesa a todo el mundo y la única respuesta que encontramos para nosotres es profundizar esta incertidumbre en algo tan central para nuestras vidas, la educación. No queremos exponernos ni exponer a nuestras familias y docentes, queremos estudiar dignamente y de forma cuidada, lo cual en este momento consideramos que implica hacerlo de forma virtual. Exigimos ser escuchades, ser parte de las decisiones y ser tenides en cuenta con nuestras necesidades, a través de los espacios de diálogo que correspondan y las disposiciones necesarias que deban ser establecidas en este proceso jurídico, con nuestra salud integral y nuestra educación como prioridades.

Necesitamos una justicia transparente que esté comprometida con las necesidades del pueblo. Queremos quebrar las ideas adultocéntricas que rigen en la Justicia como en tantos otros ámbitos. Tenemos como objetivo central la protección de la salud pública haciendo los esfuerzos necesarios para que todo esto termine lo antes posible. Esperamos que este sea también su objetivo genuino y que lo expresen con la coherencia que exige el rol que les
toca cumplir.

Con profunda angustia, preocupación y convencimiento, más que con cordialidad, Centros de Estudiantes Secundarios abajo firmantes