¿Acuerdo nacional o gobierno “de amplio acuerdo”?

Por ALDO ISUANI / Politólogo

Existen dos caminos principales para que la política enfrente y resuelva los problemas económicos y sociales que amarran el país al declinio persistente. En primer término, un gobierno que incorpore a sectores de la oposición en una muy amplia coalición. El otro, un acuerdo sobre políticas de Estado, o sea de largo plazo, entre las principales coaliciones hoy existentes.

Este último, expresado recientemente en una interesante nota en este diario por Rozenwurcel y Cavarozzi, tiene a mi juicio dos problemas centrales dada la actual coyuntura nacional. El primero, la definición del rumbo socioeconómico y político del país precisa que las principales fuerzas políticas tengan miradas no antagónicas en aspectos centrales al efecto que pueda delinearse una ruta compartida.

Pero hoy es prácticamente imposible que la coalición expresada en Juntos por el Cambio pueda coincidir con un Frente de Todos liderado por la fracción kirchnerista. No se ven puntos de acuerdo posible en temas centrales como posición internacional, estrategia de crecimiento, rol del Estado y del mercado, políticas de seguridad o papel de la Justicia.

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Solo un oficialismo liderado por corrientes mas próximas en lo programático a Juntos por el Cambio podría dar sustento a esta vía. Intuyo que los autores perciben este problema cuando sugieren que solo en un próximo gobierno esto sería posible. O sea, quiero entender, en la expectativa que otras vertientes del actual oficialismo lideren el próximo gobierno o a la próxima oposición.

Pero la opción de un gran acuerdo entre las principales coaliciones tiene otro problema muy difícil de resolver. ¿Qué coalición opositora estaría dispuesta a ayudar a la coalición gobernante a resolver los problemas heredados cuando ello implica con alta probabilidad alejar sus chances de una futura victoria? Requiere una dosis de magnanimidad difícil de imaginar, especialmente cuando una de estas coaliciones carece de bases sólidas en las regiones de mayor productividad y solo el control del Estado es su garantía de supervivencia política.

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El otro camino, el de un gobierno de amplia coalición, tampoco es imaginable con la fracción que lidera el actual gobierno, pero podría ser posible a partir de un nuevo gobierno convocando a la futura oposición o a sectores de ella. He sostenido en notas anteriores que este es el camino más adecuado para permitir el desarrollo y el buen funcionamiento democrático.

Un gobierno integrado por todos aquellos del oficialismo y la oposición dispuestos a promover un desarrollo capitalista y una democracia republicana junto a una política social eficaz en garantizar un piso de bienestar a la población.

Este no debería ser un gobierno de coalición más, es decir donde la fuerza que el presidente representa lo hace con la participación de ministros de “otros palos”; ya tuvimos y tenemos gobiernos de este tipo de coaliciones.

El gobierno que sugiero implica que las decisiones se debatan y adopten en un espacio donde participan el presidente y los lideres de las fuerzas políticas integrantes. Probablemente las chances de esta opción sean directamente proporcionales al fracaso de la actual gestión y a una nueva derrota en 2023 que posibilite rupturas significativas en la actual coalición gobernante.

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Ahora bien, como señalan los autores mencionados y comparto, el riesgo de este camino es que los padecimientos que traerá en el corto plazo ordenar la macroeconomía pueden habilitar a la minoría desplazada a recuperar terreno y asi reiniciar el circulo vicioso de decadencia permanente.

Sin duda existe el riesgo aludido pero puede ser conjurado por un gobierno amplio que en vez de echar la culpa al anterior, como se hizo costumbre, decida hablar claramente a la sociedad sobre dónde está efectivamente parado el país, cuáles son los objetivos y los plazos para lograrlo junto a cómo se repartirán las cargas del ordenamiento. No es un camino fácil, sin duda, pero creo más viable que apostar a encontrar un rumbo común entre dos coaliciones tal como ellas están conformadas en la actualidad, y al surgimiento de una generosidad tal que la coalición opositora ayude a la gobernante a resolver los problemas en detrimento de sus chances de volver al gobierno.