En los últimos años, cerraron más de 300 jugueterías en el país. Ahora se suma a Tío Mario, una cadena de venta de juguetes fundada en 1997 por la familia Karnoubi. Llegaron a tener ocho locales, convirtiéndose en referentes del sector.

Poco a poco fue cerrando locales de Tío Mario. Fueron el histórico de avenida Cabildo y hasta el local insignia de Avenida Santa Fe casi avenida Pueyrredón que sobrevivió a la pandemia, pero no a la baja de ventas. El último local que quedaba en pie era el de avenida Pueyrredón 1529, en Recoleta.
Una de las razones fue la caída en las ventas por la fuerte apertura de la importación. A eso se sumó que en octubre pasado el gobierno redujo los impuestos al ingreso de 14 tipos de juguetes. La suba de los alquileres y servicios hicieron un combo explosivo.
En abril pasado, la familia Karnoubi se había quejado por redes por la clausura que sufrieron por “dejar dos cajas vacías para reciclado. Un inspector estaba en la puerta y procedió. Nos parece una medida totalmente desproporcionada del gobierno porteño. Nos sorprende e indigna”, dijeron en Instagram.
El 18 de septiembre anunciaron el cierre definitivo en redes sociales. “Stock super limitado, lo que se va no vuelve. En serio te lo vas a perder, vení volando y aprovechá los últimos días: 2X1 en productos seleccionados; 30% off en cartucheras y mochilas; 20% off en artículos de pileta y playa y todos los disfraces a $30.000. Único medio de pago: efectivo“, anunciaron.
Ante la respuesta de la gente que les reclamaba que activen la venta online dijeron: “La tuvimos siempre activa, ahora ya la tuvimos que dar de baja”. Ni el sitio web de Tío Mario quedó en pie. Si bien en un principio la fecha de cierre era el 26 de septiembre, después decidieron ampliarla hasta el martes 29.
Muchos clientes quisieron saber si iban a seguir con la venta online. Desde Tío Mario respondieron: “Por el momento, no tedremos venta online, como mucho por WhatsApp ya que creemos que nos va a sobrar algo de mercadería”.
La vidriera del local de Recoleta tenía escrito en el vidrio con pintura blanca “29/9 último día”. Entrar a una juguetería que cierra sus puertas para siempre, da tristeza. Todo estaba en oferta, juguetes, disfraces, cotillón, artículos de repostería, cuadernos, juegos de mesas, peluches, mochilas, piletas, máscaras, todo para el carnaval carioca e incluso adornos navideños a $200.
La dueña de la familia Karnoubi estaba en la caja cobrando. Sólo se acercó a decir: “Hoy no vamos a hablar. Vinieron otros medios y no hablamos con ninguno”. Ni siquiera quiso confirmar datos de la historia de la marca. Una mezcla de fastidio, tristeza y enojo por tener que explicar lo que estaba a la vista.












