Fundada en 1990 por María Silvia de Eléspuru de Bellucci, Lodenhaus se convirtió en un referente de la indumentaria de invierno premium en Argentina. Su sello distintivo fueron los abrigos confeccionados en loden austríaco, una tradicional tela de lana originaria de Austria, reconocida por su resistencia al frío, al viento y a la humedad.

La historia de la firma comenzó a partir de una apuesta poco habitual para la época: introducir en el mercado argentino un producto prácticamente desconocido, aunque ampliamente valorado en Europa por su calidad y durabilidad. Bajo la premisa de ofrecer prendas “para toda la vida”, la marca logró construir una clientela fiel que durante décadas eligió sus tapados, capas y sacos como piezas de inversión y herencia familiar.
El cierre fue confirmado por Cecilia Bellucci, actual responsable del negocio e hija de la fundadora, quien explicó que la decisión responde no solo al deterioro económico, sino también a cambios profundos en los hábitos de consumo y en la relación de las nuevas generaciones con la moda y el gasto en bienes durables.
El caso de Lodenhaus se suma a una tendencia creciente en la Ciudad de Buenos Aires: el cierre de comercios históricos que no logran sostener sus estructuras frente a la caída de ventas, el encarecimiento de costos operativos y la transformación del consumo hacia formatos digitales o productos de menor precio.
Con su despedida, Recoleta pierde otro de sus locales emblemáticos, un comercio que durante 36 años formó parte del paisaje tradicional del barrio y que supo consolidarse como símbolo de elegancia clásica y confección artesanal.











