Por DANIEL RODEGHIERO @danielrodeghiero Director de Sección Ciudad y Consultor en Comunicación.

El barrio de La Boca atraviesa un presente de contrastes marcados. Mientras el Gobierno de la Ciudad avanza con un ambicioso plan de remodelación de calles para eliminar los históricos desniveles y mejorar la accesibilidad, una sombra de incertidumbre se cierne sobre cientos de familias que habitan los emblemáticos conventillos. La emergencia habitacional, los incendios recurrentes y una nueva política de “desalojos exprés” han puesto al barrio en un estado de alerta permanente.
ESPACIO PÚBLICO MÁS ACCESIBLE
Desde diciembre de 2025, el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana inició una serie de intervenciones en las veredas de las zonas más transitadas. El proyecto busca transformar los tradicionales “sube y baja”, veredas elevadas diseñadas originalmente para evitar inundaciones, en trayectos peatonales nivelados y seguros.
CRISIS HABITACIONAL EN CONVENTILLOS
Sin embargo, no todo es renovación estética. La realidad puertas adentro de los conventillos es crítica. En enero de 2026, un incendio en una vivienda de tres pisos se cobró la vida de una mujer, reavivando el debate sobre las condiciones precarias de infraestructura.
A este panorama se suma la política de desalojos por usurpaciones que, en algunos casos, viene de más de 30 años. Frente a esto, el jefe de Gobierno Jorge Macri ha sido tajante respecto a su visión sobre la propiedad y la asistencia social: “Tomamos una postura bien clara: hacer cumplir la ley y defender la propiedad privada. En menos de dos años recuperamos casi 600 propiedades. Todo lo que sucede alrededor de una propiedad privada usurpada es malo; es como una mancha que se instala en los barrios”.
A su vez, aclaró que “no voy a seguir construyendo viviendas en las villas para regalarlas, no lo voy a hacer. Hay más de 800.000 personas de clase media que eternamente pagaron alquiler y nunca se las ayudó”.
Desde la vereda opuesta, la legisladora porteña del Unión por la Patria Victoria Freire presentó pedidos de informes para frenar lo que denomina “desalojos exprés” y exigió transparencia ante la posible demolición de inmuebles históricos. “Estas operaciones deben ser transparentes, con gente formada y planes que garanticen el derecho a techo. Urge transparencia en la crisis habitacional en un barrio donde la vivienda precaria es un polvorín social”, disparó la Legisladora.
Por su parte, las organizaciones sociales como “La Boca resiste y propone” denuncian que detrás de las obras de “puesta en valor” existe un proceso de gentrificación que busca expulsar a los vecinos históricos para dar paso a negocios inmobiliarios vinculados al turismo y al Distrito de las Artes.
PROBLEMAS CON LOS SERVICIOS BÁSICOS
Además de la vivienda, los vecinos reportan fallas recurrentes en los servicios básicos. Durante el último año, se registraron denuncias por falta de presión de agua y aumentos desmedidos en las tarifas, sumado a la preocupación por la inseguridad en las zonas menos iluminadas del bajo.
El barrio se debate entre la modernización necesaria para el turismo y la preservación de su identidad social. Mientras las máquinas nivelan las veredas, las familias de los conventillos esperan soluciones que vayan más allá de un subsidio habitacional transitorio.









