El Parque El Salvador, en Monroe al 1000 en el barrio de Belgrano, quedó a nuevo, dado que era un reclamo de vecinos el deterioro de sus espacios.

El parque presentaba una red de caminerías disfuncional y afectada por el crecimiento de raíces, lo que había generado grietas, fisuras y desniveles que comprometían la transitabilidad. Además, el patio de juegos estaba desactualizado, fuera de normativa y sin elementos inclusivos. Los espacios de descanso y la infraestructura de servicios ya no respondían a las necesidades actuales.

Es así que la Ciudad abordó la remodelación completa de los sectores críticos. Reemplazó la caminería deteriorada por un sistema de intertrabado permeable, que mejora el escurrimiento y acompaña las actividades cotidianas del parque. El patio de juegos fue renovado con nuevos elementos lúdicos y un solado de caucho más seguro.

También se incorporaron nuevos estares con mesas y bancos de hormigón y metal —materiales de bajo mantenimiento—, incluyendo modelos con respaldo y apoyabrazos para favorecer el uso por parte de personas mayores. A esto se sumaron dos nuevos bebederos y la instalación de cartelería integral para mejorar la orientación y el orden del espacio.

La puesta en valor incluyó además una intervención completa de los espacios verdes: se realizó la parquización general del parque y se trabajó sobre las aceras, donde se ampliaron y crearon nuevas planteras, acompañadas por la plantación de árboles de alineación.










