Miércoles, de 2017

¿Quién controla al juez?

Por: AGUSTíN PIEDRA BUENA

Ante un caso de violencia de género, podés llamar a la línea gratuita 144 las 24 horas, los 365 días del año. 

 

Todos sabemos que uno de los poderes del Estado es el Poder Judicial. El mismo, al igual que el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, sirve de resorte al mentado sistema de pesos y contrapesos necesarios para el equilibrio institucional de nuestro país, de modo que entre los tres poderes se controlan de manera recíproca. Llamativamente, el Poder Judicial ha sido el menos controlado y más aún cuestionado.

 

Inmensa cantidad de fallos judiciales han permitido en nuestro país que se den diferentes casos de violencia de género, violaciones y femicidios que, a todas luces podrían haberse evitado de no haber sido por jueces poco comprometidos en dar la batalla que hay que dar contra este flagelo. Si bien es cierto que cada vez son más los diferentes sectores de la sociedad que se han pronunciado y movilizado contra este absurdo flagelo –machas como Ni Una Menos- no es menos cierto que el Poder Judicial no ha sabido dar explicaciones del por qué ha liberado a violadores y asesinos de mujeres. Fiel reflejo de ello, es el reciente caso del asesinato de Micaela García, dado que evidentemente al momento de fallar, el juez de Ejecución de Penas Carlos Alfredo Rossi le otorgó la libertad a José Luis Wagner (condenado a nueve años de prisión por dos violaciones), sin medir los efectos que podría traer aparejada su sentencia. Recordemos que la víctima tenía derecho a una vida libre de violencia (derecho humano esencial).

 

Muchos de los casos que han terminado lamentablemente en tragedia, destruyendo lazos familiares por completo, podrían haber sido evitados si no fuese por jueces amigos de teorías abolicionistas que lo único que han tratado de defender, no ha sido la vida como valor jurídico tutelado, sino que han velado por darles un sinnúmero de oportunidades de inserción social a personajes que distan mucho de querer vivir en ella. Es de destacar, que esta corriente de pensamiento filosófico, ve al victimario como víctima de la sociedad y que además, penoso es saber, que ha invadido los claustros universitarios.

 

En un sistema de gobierno representativo republicano federal como el nuestro, los diputados y senadores miembros del Poder Legislativo, no hacen más que expresar la voluntad popular, motivo por el cual, han emanado del Congreso Nacional leyes que han procurado detener este flagelo, tales como, la Ley de Protección Integral a las Mujeres Nº 26.485 (entra tantas otras). De modo que, con leyes como estas a entera disposición del juez, el magistrado no tiene más que aplicar el derecho vigente, más no primariamente la doctrina que, en cualquier caso, servirá como fuente del derecho. Los jueces no pueden ni deben apartarse del derecho vigente. Digo esto, porque lamentablemente algunos magistrados fundan sus sentencias en razones doctrinarias, alejándose de lo que realmente debería serviles de apoyo, es decir,  las leyes vigentes.

 

Se viven tiempos de extrema sensibilidad social frente a tamaño salvajismo, donde hasta aquí, pareciera ser que la batalla la están ganando quienes se encuentran en mayor poder de coerción hacia esas mujeres desprotegidas por casi todo el aparato jurisdiccional. Digo casi todo, porque sería ingrato de mi parte no reconocer la gran labor que están haciendo diversos órganos del Poder Judicial, como ser la Oficina de Violencia Domestica. En este sentido pareciera ser que no todo está perdido, y mucho menos esta batalla tan cruel, dado que dentro de los pasillos del enorme Poder Judicial podría llegar a haber luz al final de camino.

 

En rigor de verdad, los jueces no pueden apartarse de estas cuestiones al momento de fallar, porque si bien es cierto que al momento de dictar sentencia los magistrados deben atender las particularidades del caso concreto, no es menos cierto que la Corte Suprema ha dicho en reiteradas ocasiones que el derecho debe ser interpretado por los jueces de manera armónica, es decir, atendiendo al conjunto del ordenamiento jurídico. Razón por la cual corresponde recordarle a algunos jueces que el plexo normativo se encuentra munido de un enorme caudal de leyes que tutelan los derechos humanos. Traigo a colación este tipo de derechos porque el derecho a tener una vida libre de violencia, es un derecho humano.

 

Por otro lado, cabe preguntarnos cuál es el rol material del Consejo de la Magistratura sobre este tipo de asuntos. Puesto que dentro de las atribuciones de este órgano permanente del Poder Judicial, se encuentra la de tener a su cargo la selección de los magistrados y la administración del Poder Judicial. En igual sentido, corresponde preguntarnos qué rol ejerce en la práctica uno de los órganos constitucionales que pareciera ser que brillara por su ausencia, sin duda me estoy refiriendo al Jurado de Enjuiciamiento de los Magistrados, dado que es su competencia el juzgamiento de los jueces.

 

Por último, quiero reconocer el gran trabajo que están haciendo en este sentido muchos jueces honestos y por sobre todo, comprometidos con el rol que ejercen dentro de la sociedad. Motivo por el cual sigo creyendo -a pesar de todo- en la justicia de nuestro país.      

 

AGUSTÍN PIEDRA BUENA   Abogado, dirigente del PRO

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