Que significa ser joven hoy en la Argentina

ENTREVISTA (Por Malena Montes) Expertos analizan el rol del joven en un país donde los medios los estigmatizan, se debate la baja de imputabilidad y siguen las dificultades para acceder al primer empleo.

Jueves, 10 de Agosto de 2017 - 04:00 hs

Por Malena Montes @DraCasan

 

Las Naciones Unidas instaló el Día Internacional de la Juventud el 12 de agosto de cada año, a fin de mostrar a los jóvenes como “agentes de cambio” de la realidad social. Según la entidad internacional, comprende a los jóvenes entre 18 y 29 años de edad, y señala que actualmente “conforman la generación más numerosa de la historia”. Además, consideran que “su imaginación, sus ideales, su energía y su visión son imprescindibles para el desarrollo continuado de las sociedades de que forman parte”.

 

El ex Presidente chileno Salvador Allende sostenía que “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica” pero, ¿qué significa ser un joven hoy en la Argentina? Para alcanzar una mirada global sobre el tema, SECCIÓN CIUDAD dialogó con Agustina Corica, investigadora principal del Programa de Investigaciones de Juventud de la FLACSO Argentina.

 

Los jóvenes protagonizaron grandes momentos de la historia mundial. Desde el mayo francés hasta la noche de los lápices, fueron muchas veces la fuerza de choque, la “otra” manera de ver el mundo. En la actualidad, se pasó de la riña callejera a la puja por un “trending topic”: ahora los jóvenes adoptaron Twitter como un lugar para influenciar en el contenido. Compiten por crear TT y por la cantidad de seguidores y eso potencia su narcisismo, demostrando que pueden influenciar el contenido a su antojo. Siguen pues la línea “subversiva” de los setenta, pero amoldada a los nuevos años.

 

Con excepciones, el Estado, la familia y la escuela siguen pensando a la juventud como una categoría de tránsito, como una etapa de preparación para lo que “sí vale”; así, la juventud se encuentra valorada por lo que será o dejará de ser. Sin embargo, para los jóvenes el mundo está anclado en el presente. Agustina Corica explica que, según las investigaciones que surgen de FLACSO, ser joven hoy en la Argentina se puede definir “como la multiplicidad de cosas, dónde los jóvenes buscan pasarla bien mediante experiencias diversas para ir definiendo qué es lo que les gusta, es decir, un espacio de deseo, disfrute y experimentación".

 

Según las investigaciones de FLACSO, las problemáticas que hoy sufre un joven en Argentina tienen que ver con conseguir un empleo de calidad. Es decir, contrario a lo que impulsa el Gobierno, el "primer empleo" no es una problemática de los jóvenes, sino "conseguir empleos de calidad", como explica Agustina Corica. "Con condiciones de protección, sabemos que los jóvenes hacen trabajos en condiciones informales, precarias, totalmente desprotegidos", explica y considera que, entonces, "hablar de la ley de primer empleo es negar toda esta realidad".

 

Por otro lado, la temática joven durante todo lo que va de 2017 se utilizó para debatir la baja de imputabilidad. Ello intenta que a partir de los 14 años un chico pudiera ser penalmente responsable de sus actos, una cuestión rechazada por casi todas las instituciones y organizaciones sociales, así como la misma ONU, por decir que va en contra de los derechos del niño.

 

Si bien la ONU reconoce a los jóvenes como agentes de cambio, el debate actual sobre la baja de imputabilidad pareciera ir justamente hacia un camino contrario: penalizar en vez de reflexionar.

 

Agustina Corica, por su parte, no está de acuerdo con bajar la edad de imputabilidad y lo explica a partir del marco de derechos: “Le damos derecho de votar de manera opcional a partir de los 16 años, porque se considera que a partir de esa edad el joven tiene la capacidad de ser responsable de sus actos y decisiones, pero no como algo obligatorio. Entonces no podemos pensar que menores de 16 años sean responsables de sus conductas”.

 

Además explica muy claramente que condenar a un joven que creció en un contexto desfavorable, sin oportunidades, es aberrante. “No lo podemos condenar a los 14 años cuando él no tuvo posibilidad de ver otras realidades. Hay que sacar el foco de que la causa es el sujeto cuando, en realidad, él es la consecuencia de un contexto", destaca.

 

El caso de Brian, el chico de 14 años que en enero fue asesinado por otro chico de 14 años en Flores en un robo, debería ser comprendido dentro de un sistema penal protegido que acompañe al niño, pero no se trata de un sistema penal. En palabras de Corica, “tiene que ver con algo social, cultural y del entorno. Hay que mostrarle otra realidad a ese joven”.

 

 

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LA VISIÓN ESTEREOTIPADA

 

Los medios de comunicación, formadores de realidad, suelen hacer noticias sobre los jóvenes solo mostrando una visión estereotipada de ellos. Así, se los muestra desde una mirada “perdida” en la fiesta, el alcohol o los accidentes de tránsito.

 

Resulta fácil ubicar al joven en el lugar del “enemigo interno” que trasgrede a través de sus prácticas disruptivas los órdenes de lo legítimo social. El Estado entonces justifica su manipulación por causa de su “inocencia”. Los medios de comunicación, lucrarán con esta demanda de la sociedad por “controlar” al joven, presentándolo solo en esa clase de noticias. De esa manera, se muestra una visión estereotipada del joven y justifica a nivel social esa manipulación y/o control.

 

El reciente caso de “El Polaquito”, un niño expuesto en el programa televisivo de Jorge Lanata “Periodismo Para Todos”, es un ejemplo de cómo se manipula a la audiencia para sostener un relato que lleve a justificar la baja de imputabilidad.

 

Para Agustina Corica, "no se debería exponer de la manera que se hizo a un niño. Eso no quita hablar de la problemática, que tiene que ver con un contexto social, económico y cultural. Eso es más complejo cuando se lo aborda desde una mirada individual como se hizo con El Polaquito, cuando en realidad es algo más colectivo, que tiene que ver con distintos actores. El principal es el Estado, que tiene que dar una respuesta y garantizar los derechos educativos, de salud y ciudadano a las personas que habitan en el territorio argentino".

 

El tema del estereotipo trasciende, sin embargo, al periodismo. Su concepto existe porque existe una sociedad. Una sociedad que lo crea, transforma, deja de lado, o lo continúa en el tiempo. Cuando hay más de una forma para referir a lo mismo, la diferencia de sentido está en el significado social o estilístico. El problema radica cuando el joven queda categorizado en cuestiones que no lo representan en su totalidad, como el “subversivo” en los años setenta. La realidad distorsionada hace que sea muy difícil que el joven pueda librarse de ella, quedando como prisionero de ese estereotipo. De esta manera, las etiquetas y los estereotipos no ayudan a aprovechar la enorme riqueza y potencial que tienen los jóvenes, que son los “agentes de cambio” para las Naciones Unidas.

 

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