Viernes, 5 de Junio de 2009

Que el ambiente esté siempre en la agenda, no solo una vez al año

Por: MARIANA GARCíA TORRES

 

     Como cada año en que evocamos la Semana del Medio Ambiente los temas vinculados a la ecología y al saneamiento adquieren relevancia en la agenda pública y mediática; pero, como ocurre cada año, pasado ese momento, lamentablemente, esos temas pasan en gran medida y rápidamente a un segundo plano. Tenemos así que durante ese breve período se desarrolla una nutrida agenda federal con variadas actividades académicas, gubernamentales y del tercer sector, muchas interdisciplinarias, en los cuales se profesan augurios de cambios en las políticas públicas ambientales, mayor participación ciudadana, mayor acceso a la información ambiental y mayor participación en el diseño de políticas públicas transversales; pero, pasado ese momento, todo parece volver al status quo precedente. Para quebrar esa inercia es necesario sostener en forma continuada los temas ambientales en la agenda pública y también en la que marcan los medios de comunicación.

     En el V Foro Mundial de Agua realizado en Estambul, Turquía, se debatieron políticas sanitarias, abarcándose en el debate la prestación, la regulación y el control de estos servicios, la incidencia climática y de los costos ambientales sobre los mismos, y la necesidad de incorporar a los grupos sociales más vulnerables a los servicios de agua y saneamiento, teniendo en cuenta que millones de personas carecen en el mundo de estos vitales servicios que resultan esenciales para la buena salud y el bienestar social. Por tal razón, la carencia estructural y sistemática de estos servicios en forma continuada en el tiempo debería situarse en el ámbito de la violación de los derechos humanos básicos de las personas y los pueblos. No obstante eso, en muchos sectores hay resistencia encuadrar la problemática desde esta perspectiva, insistiéndose en colocar el acceso o no al agua potable y al saneamiento como un mero problema de mercado y de capacidad de pago de las personas.

     Por esos debemos redoblar los esfuerzos para incorporar al sistema de agua potable y cloacas a la mayor cantidad de usuarios en el menor tiempo posible, brindándoles al mismo tiempo calidad en la prestación. No basta con la voluntad enunciativa. Las obras no se hacen de un día para otro, y la mayoría de ellas requieren contar con recursos presupuestarios que exceden los recursos generados por las tarifas, y su ejecución dura varios años. Lo importante es tener una mirada integral y no perder de vista la importancia que tal planificación unificada y consensuada para llevar a toda sociedad respuestas reales.

     Hoy contamos en el área metropolitana -Ciudad de Buenos Aires y en 17 Municipios del Gran Buenos Aires- con un nuevo marco regulatorio para los servicios sanitarios creado por ley: la prestación está a cargo de la empresa estatal AySA, con regulación y control del Estado –bajo forma tripartita: Nación, Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires- a través de la Agencia de Planificación (APLA) y el Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS). En este contexto están en ejecución grandes obras estructurales que permitirán expandir la cobertura de los servicios, sobre todo en el conurbano: la Planta Potabilizadora Paraná de las Palmas, la Planta Depuradora Norte y la Planta Depuradora de Berazategui. En las provincias constatamos a su vez, que existen empresas privadas y estatales brindando el servicio, pero en todos los casos la regulación y control la encabeza el propio Estado. Es saludable que, en esta etapa de la Argentina, el acceso al agua potable y al saneamiento no sea tratado como mercancía. La expansión de los servicios, indefectiblemente, tiene que ser asumida como un compromiso real de política sanitaria gestionada con criterio social, racionalidad tarifaria, eficiencia empresarial y control público eficaz, no cosmético. Ello, aún ante las restricciones generadas por la crisis económica internacional. Lo contrario, una vez más, mostraría la continua afectación de los excluidos, de los "no usuarios", por la no satisfacción de sus necesidades básicas esenciales.

     Por otra parte, en la Legislatura porteña fue presentado a finales de 2008 el proyecto de ley de gestión aguas de la Ciudad de Buenos Aires, aún en estudio preliminar, que sin lugar a dudas abrirá un rico debate tratando por primera vez, desde su autonomía, esta temática que reviste aristas de sensibilidad social.

    No debemos olvidar que el ambiente es de todos y debemos velar por su recomposición. Tarea difícil y costosa, también; sin perder de vista que estamos además, en presencia de otros derechos que ínsitamente se enlazan como la vida y la salud de la comunidad a la hora de planificar las políticas pública ambientales.

     Por considero que en estos días debemos instar a la interacción de las políticas ambientales de los niveles de gobierno involucrados para la mejor salida de los grandes conflictos en ellas suscitados a lo largo de los años.

     Reflexionemos con mayor énfasis en el Día Internacional del Ambiente sobre las innumerables posibilidades que la tierra y su riqueza nos brindan. Y, desde todos los espacios, instemos a la búsqueda de alternativas de consenso y a la construcción de un diálogo perdurable, serio y frontal que conlleve un cambio de paradigma. Pongamos al ambiente en la agenda política permanente para que deje ya ser un producto de ocasión. El esfuerzo, es de todos.

MARIANA GARCÍA TORRES   Vicepresidente del Ente Regulador del Agua y Saneamiento (ERAS). Abogada, especialista en derecho administrativo, docente universitaria. Coordinadora del departamento de derecho ambiental de la Asociación Argentina de Derecho Ambiental.

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