Jueves, 19 de Marzo de 2009

Puerto: la utopía de un gentilicio

Por: ENZO PAGANI

     El traspaso del Puerto a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es una las deudas más significativas que el Estado Nacional mantiene con todos los porteños, ciudadanos de la Nación Argentina que no pueden honrar siquiera en plenitud su adjetivo calificativo.

     Claro está que no se trata de la única deuda del Estado Nacional con todos nosotros. Podemos sumar inmediatamente los reclamos por el traspaso de la Policía, la jerarquización de la Justicia, el manejo pleno del Transporte que atraviesa nuestra Ciudad, y otras tantas cuestiones que, por falta de grandeza política de quienes han conducido los destinos de ambas jurisdicciones hasta aquí, privan a Buenos Aires de ejercer plenamente su autonomía.

     Nuestra fuerza política no cesará en sus reclamos para que se creen las condiciones necesarias para instrumentar el correspondiente Convenio de Transferencia del Puerto, ello mediante una norma que extienda a nuestra Ciudad el mismo derecho de transferencia que fue oportunamente reconocido a otras provincias.

     Reivindicar el derecho a solicitar al Estado Nacional la transferencia del dominio, explotación y administración del Puerto de la Ciudad de Buenos Aires es un objetivo irrenunciable de nuestro gobierno.

     Claro está que esta decisión depende de las autoridades políticas de turno, y esperar que la Nación contemple el reclamo puede ser en estos tiempos una utopía, pese a resultar contrario a toda lógica social, económica, jurídica y política. No obstante ello, seguiremos trabajando para lograr el objetivo, esperando una respuesta positiva del Gobierno Nacional.

     Es fundamental que el puerto pase a la jurisdicción de la ciudad y proyectar su desarrollo armónico, teniendo en cuenta su crecimiento, la incorporación de nuevas áreas de incidencia, como Puerto Madero, el problema del transporte vehicular, el del ferrocarril, y el de las autopistas proyectadas o a desarrollarse. La ciudad autónoma debe ser la encargada de diseñar la transformación del puerto, a fin de no seguir relegada en relación a otras ciudades portuarias del país, o perdiendo terreno incluso ante puertos extranjeros como los de Montevideo y Río de Janeiro. No estamos a la altura del crecimiento y la modificación del sector, y por ende estamos perdiendo inversiones esenciales.

     El puerto de Buenos Aires es un puerto ubicado en la ciudad que abastece a su zona de influencia, pero no es "el puerto de Argentina".

     La Legislación vigente establece que previamente a una transferencia se deberá constituir una sociedad de derecho privado o ente público no estatal, que tendrá a su cargo la administración del puerto. Esta entidad deberá estar integrada por operadores, prestadores de servicios, productores, usuarios y trabajadores vinculados a la actividad, además de la Ciudad de Buenos Aires de acuerdo a la modalidad que establezcan sus estatutos (Ver Art. 12 de la Ley 24.093).

     Como es de público conocimiento, el proceso de transferencia del Puerto de Buenos Aires a la entonces Municipalidad fue abortado (Dec. 1029/92) con la excusa que dicha Municipalidad era un ente descentralizado que estaba en la órbita federal. Ahora bien, las provincias gozaron del derecho concedido por la ley 24.093 a recuperar sus puertos, y la Ciudad de Buenos Aires, a partir de las transformaciones sucedidas, tiene el mismo status institucional que dichas provincias y es por ende la sucesora de los derechos negados a la ex Municipalidad (Art. 7° de la CCBA). Para mayor abundamiento el Art. 8° de nuestra Constitución declara al Puerto de Buenos Aires del dominio público de la Ciudad, que ejerce el control de sus instalaciones, se encuentren o no concesionadas.

      La Ley 24.588 denominada "Ley Cafiero", que fue sancionada para resguardar los intereses federales en la Ciudad, no presenta impedimento alguno para reclamar el derecho de la Ciudad de Buenos Aires. Incluso el Art. 6º de la ley mencionada prevé y permite que el Estado Nacional y la Ciudad celebren convenios relativos a la transferencia de organismos, funciones, competencias y bienes.

     Algunos opinan que intentar esta transferencia o traspaso, con la necesidad de conformar una entidad integrada por los diversos actores mencionados anteriormente, es muy complejo por los múltiples intereses que confluyen en esta problemática, en especial por las características del Puerto de Buenos Aires cuya actividad económica puede afectar intereses de otras jurisdicciones.

     No obstante esa indubitable realidad, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene un derecho adquirido, inalienable e imprescriptible para exigir la transferencia de su puerto.

     Y ese es el mandato que los representantes del pueblo “porteño” debemos acatar y hacer realidad, para bien de todos.

Enzo Pagani. Legislador porteño por el PRO.

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