Domingo, 1 de Marzo de 2009

Para Macri el Sur no es prioridad

Por: ANIBAL IBARRA

     Para la política porteña el discurso sobre el desarrollo del Sur siempre es tentador. Son obvias y palmarias las desigualdades agraviantes entre barrios como Villa Soldati, Villa Lugano, Pompeya y Villa Riachuelo, entre otros, y los barrios del norte de la ciudad. En esto coinciden izquierdas, derechas y centros.

     Cualquier índice o parámetro que se tome confirma esa desigualdad. Desde la mortalidad infantil hasta la repitencia escolar. Desde las ofertas culturales hasta la infraestructura urbana.

     El mercado no sólo no resuelve esas históricas diferencias sino que las profundiza. El sector privado no va al Sur a realizar inversiones, salvo excepciones. Es el Estado el que debe llevar adelante políticas activas que rompan la inercia de crecimiento desigual.

     Para eso es necesario tener una fuerte voluntad política, destinar recursos y no estar pendiente del calendario electoral ni de las encuestas.

     El desarrollo del Sur no figura entre los reclamos de la sociedad, no suele tener buen rating y en general, a la hora de las elecciones, no “compensa” con votos.

     Por eso no sorprende que a Macri el Sur le interese sólo para los discursos y las fotos. En materia de villas de emergencia sólo realizó un debate sobre la villa 31, específicamente sobre las construcciones y la seguridad. No hizo nada más.


     La Villa 31 no es la más conflictiva ni la más numerosa. En cantidad de familias, al 2001 la superaban la Villa 1-11-14, la 20, la 21-24 y la 15. Sin embargo para el Gobierno no existen.

     A él le alcanza con polemizar sobre la Villa 31 porque es la que más se conoce, la que más se ve (es la única que está en la zona norte), la que más rating tiene y así da la imagen de que trabaja sobre el problema. Con eso es suficiente.

     Desde que comenzó la gestión no licitó la construcción de una sola vivienda en las villas (en realidad, en ningún barrio de la Ciudad). Para comparar, puede decirse que a fines del 2005 había 1.583 viviendas en ejecución en las villas de la Ciudad y previstas para iniciarse en el 2006 más de 700.

     Como se ve, una cosa es el discurso y otra la realidad.

     En materia cultural no es diferente. Mientras proclaman a los cuatro vientos que debe llevarse la cultura a los barrios frenan el proyecto de un centro cultural en el ex cine El Plata, ubicado en el barrio de Mataderos, y licitan su transformación en un gran centro de oficinas del Gobierno de la Ciudad.

     Un inmueble adquirido por la Ciudad en el 2005 a pedido de los vecinos, comprado con el específico fin de hacer allí un gran polo cultural en el Sur se transforma ahora por decisión del macrismo en un gran centro burocrático. Consideran que es demasiado para Mataderos.

     En infraestructura urbana la paralización de las obras del subte H en su continuidad hacia el Sur ponen en evidencia la filosofía del macrismo que no concibe invertir mucho dinero para una línea de subterráneo que llegue a Pompeya. Ya en la campaña del 2003 había dicho que era un túnel que “conducía a la nada”.

     Podríamos agregar que en el 2008 Macri sacó $120.000.000 de obras en escuelas (muchas de las cuales están en el Sur) para pasarlos a la reposición de baldosas en la zona norte. “Hay que hacer cosas que se vean”, les dice a sus ministros.

     El verdadero pensamiento político se ve en las acciones, no en los discursos. Para equilibrar la Ciudad con el maquillaje no alcanza. Tampoco con las fotos.

     Macri, en realidad, hace lo que piensa. El Sur mucho no se ve y, por lo tanto, no es ni será una prioridad para este Gobierno.

ANÍBAL IBARRA www.anibalibarra.org.ar Legislador porteño por Diálogo por Buenos Aires.

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