Para decir basta al piropo machista

(Por Malena Montes) "Mami, si te agarro te hago otro hijo", "Gordita, vení que te violamos". Si ya es molesto leerlo, imaginate que te lo digan todo el tiempo en la calle. Cuerpas Libres concientiza sobre este tema.

Domingo, 9 de Abril de 2017 - 07:27 hs

Por Malena Montes @dracasan

 

Para casos de violencia de género está disponible la línea 144, las 24 horas, los 365 días del año.

 

La violencia de género no comienza con un feminicidio o con una mujer con secuelas irreparables. Lo hace desde un escalón mucho más chico y, por ello, mucho más invisible, que empieza a configurar conceptos que llevan, por último, al peor de los finales.

 

Mucho se viraliza por internet la foto de un iceberg como modelo para explicar la violencia de género. La parte “invisible” de la placa gigante de hielo, la que se encuentra debajo del agua, incluye, entre otros, el humor sexista, la publicidad misógina, la humillación, el desprecio. En la parte “visible” del iceberg están los feminicidios, los golpes, etc. Pero es la parte que no se ve justamente la que moldea y lleva a que, pasado un tiempo, se visibilicen prácticas de maltrato hacia las mujeres.

 

En esa línea, lo que “no se ve” a simple vista, incluye también el acoso callejero. Décadas eternas de naturalización de esta violencia hicieron que se invisibilice una práctica que aporta al concepto de “mujer objeto”, se instala en el machismo reinante de la sociedad, y llega en forma de puño que golpea a una mujer. 

 

Hace solo unos años que el tema está en agenda en la Argentina. Fue en 2014 cuando una joven de 25 años, Verónica Lemi, creó una campaña bajo el lema “Si te incomoda leerlo, imaginate escucharlo, todos los días, cada vez que salís a la calle”. Consistió en una pegatina en distintas ciudades de afiches con esas típicas frases que irrumpen amenazantes en el oído de tantas mujeres –muchas adolescentes– cuando transitan por la vía pública, como: “Mami, si te agarro te hago otro hijo”, “Vení, morocha que te violamos”, “Gordita, te hago de todo menos upa” o “Qué culito, mi amor”, entre otras por el estilo.

 

Tres años más tarde, la organización internacional con sede en Estados Unidos, Stop Street Harassment (SSH), creó la "Semana internacional contra el acoso callejero", que este año va del 2 al 8 de abril, pero que en la Argentina tiene su evento principal el viernes 7, organizado por el colectivo feminista Cuerpas Libres.

 

La acción en sí, propone usar el día entero del 7 de abril un pin prendido en la ropa con la escritura de “Acoso callejero” junto con un signo de prohibición. “Es una manifestación que se hace en el mismo lugar donde las trans, lesbianas, travas, y mujeres, sufrimos el acoso callejero. Exponemos y visibilizamos los espacios públicos donde nosotras, diariamente, recibimos silbidos, miradas lascivas o fijas, “piropos”, gestos sexuales, etc., sin el consentimiento de nuestra parte”, explica Gabriela Barrera, integrante del colectivo Cuerpas Libres, que organiza el evento en la Argentina.

 

Por supuesto que el tema del acoso callejero devino en una reacción machista que eligió detenerse en la cuestión del “piropo: sí o no”. El piropo es una práctica habitual diseñada por el machismo y que reina el mundo del agasajo, según el cual un hombre debe hacer comentarios “positivos” relacionados siempre al cuerpo de la mujer, y según el cual la mujer se muestra pasiva y recibe los comentarios también de manera “positiva”. Desde Cuerpas Libres, señalan que “hoy día, decir un ‘piropo’ en la calle es un comportamiento que no está mal visto ni es juzgado por la sociedad. Por el contrario, si no recibimos de buena manera los piropos, nosotras somos las locas e ingratas”.

 

Asimismo, Barrera destaca que “el nivel de rechazo de la sociedad al ‘piropo’ tiene que llegar al mismo nivel de rechazo que el de los comentarios que pudieran hacerse en la calle sobre la condición económica, raza, religión, discapacidad, etc., del otro. Tampoco se puede seguir aceptando que figuras legitimadas en el poder [el Presidente Mauricio Macri] digan frases como: “A todas las mujeres les gustan los piropos, aunque les digan qué lindo culo tenés". El acoso callejero es un acto violento en el que el acosador intenta ejercer poder y control sobre la víctima; sabe que su ‘piropo’ nos genera incomodidad y muchas veces miedo, y el miedo es un gran instrumento del poder”.

 

 

Además, la acción busca difundir la nueva ley contra el acoso callejero, donde se visibiliza esta violencia como delito (penado por ley con multas de hasta 1.000 pesos o trabajo de utilidad pública), pero que lamentablemente, su implementación es muy baja (o nula) por el desconocimiento de la existencia de la misma. Cuerpas Libre también lucha porque la ley sea nacional, y no únicamente aplicable para la Ciudad de Buenos Aires.

 

En una época donde se puso en tela de juicio los roles a la hora de vincularse, la idea de género visto desde una mirada cultural (mujer y varón, gay o no gay, ya son conceptos obsoletos), y donde la mujer va conquistando derechos que eternamente le fueron relegados -aunque falte-, la campaña aporta una luz de esperanza.

 

Para conseguir el pin, se puede contactar a la organización desde su sitio de Facebook, en Casa Brandon o en los centros culturales Cultural Konex, Matienzo, Tierra Violeta. Hasta el día 7 de abril se las puede encontrar en Parque Centenario de 18 a 20 horas, en el mástil y con la bandera de su colectiva.

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