"Me identifico con el kirchnerismo pero no con la corrupción"

ENTREVISTA (Por Nicolás Cancelare) El actor Arturo Bonín calificó como "complicada" la situación hoy del país, "es alarmante la pérdida de trabajo".

Miércoles, 9 de Agosto de 2017 - 06:43 hs

Por @NicoCancelare

 

SECCIÓN CIUDAD dialogó con el actor Arturo Bonín sobre la nueva obra que está realizando en homenaje al escritor rosarino Roberto Fontanarrosa, la situación actual de la cartelera teatral y un breve panorama de su mirada política.

 

“Participo de la obra "Negro y Rosa", escrita por Carlos Ares, por una convocatoria de Leonor Benedetto, quien la dirige. Leí el texto y me interesó; pero no me pareció nada sencillo. Habla de cosas muy duras”, recordó.

 

¿Qué aspectos de la vida del Negro Fontanarrosa hace hincapié la obra?

 

Habla de su vida, su historia y quién es él para la mayoría de la gente. Me sorprendieron algunas cosas, por ejemplo, su incapacidad para el enojo. Es un tipo que nunca tuvo rasgos de violencia o enojo frente a alguien; es más, Carlos Ares, que fue muy amigo de él, lo cuenta en una de las conversaciones que tiene con los personajes en la obra. En este caso, tiene una larga charla con Boogie y es duro el planteo que le hace el Negro, porque todo esto ocurre en la cabeza de él. Le pide que lo mate para demostrar que su imaginación sigue viva.

 

¿Como trabajaste actoralmente esa incapacidad de enojo?

 

¿Qué entendemos por enojo? Una vez le gritó ladrón a un juez de línea en una cancha de futbol y para él ese fue el punto más extremo de su vida. Dice hasta que los amigos se asombraron  y atemorizaron porque dijeron: “¿Qué le pasó?, se volvió loco”. Eso es una confesión que le hace a Boogie, pero en su momento a Carlos Ares. Como que estaba pasando el límite. Fontanarrosa era un tipo de sonrisa difícil. Mirá sus fotos, hay una con el grupo de Les Luthiers donde están todos cagandose de risa y él acurrucado en el piso con una cara extraña de “no me estoy riendo yo”.

 

Image and video hosting by TinyPic

 

Era un personaje muy particular…

 

Exacto. Por un lado, es difícil adaptarse a una personalidad así, pero por otro, como tenía una expresividad bastante monocorde, facilita las cosas.

 

Además de esta obra, ¿estás trabajando en otros proyectos?

 

Acabo de dirigir "Un minué para el desierto argentino", que se da en Caras y Caretas los sábados y domingos. Es una obra histórica que parte de una discusión entre Alberdi y Sarmiento sobre el proyecto de país que quería cada uno, con una mirada desde 1810, fecha en que nacieron. Ambos toman protagonismo a partir de 1830, uno como abogado muy prestigioso y el otro como ministro y diputado.

 

 

¿Logran, con ese tipo de obras, atrapar al público joven para que se interiorice en el tema?

 

Esa es la pelea. Ahora, cuando vienen los jóvenes te aseguro que se enganchan. Hacemos mucho hincapié en la forma que intentamos para seducirlos. No es fácil. Pero ese es el desafío del teatro: poder tentar a alguien y, cuando ya está adentro, cautivarlo con la propuesta.

 

Sin salir del desafío del teatro, ¿Cómo ves la situación de los mismos hoy en día?

 

En este momento, hay una diferencia muy grande entre lo que es la calle Corrientes, es decir, los espectáculos comerciales que tienen una gran concurrencia del público, y los grupos de teatro más independiente. Hay una enorme cantidad de jóvenes, y no tan jóvenes, que incursionamos en esa línea. Yo pertenezco a uno de los últimos coletazos del teatro independiente y siempre trate de mantenerme en esa línea, al margen de mis trabajos en televisión y demás: siempre trate de hacer teatro.

 

¿Qué te parece la medida del Gobierno de la Ciudad de hacer la Avenida Corrientes como una semi peatonal?

 

Eso apunta a un sector, quieren hacer el Broadway de Nueva York en Buenos Aires. Y está bien porque es uno de los principales países en el mundo con más teatros e incidencia en lo que es el espectáculo. Pero también tiene que haber una mirada un poco más afinada sobre el resto de los teatros que son, en definitiva, el semillero de lo que mañana va a ser lo grande. Hay iniciativas de todo tipo en nuestro teatro alternativo. Deberían tener una mirada un poco más colaborativa con estos grupos.

 

¿Cómo ves la situación del país en general?

 

Compleja, complicada. Hay sectores que quedaron absolutamente al margen de la visibilidad de beneficios. Se están perdiendo fuentes de trabajo y eso es alarmante. No veo mucha cintura por parte del Gobierno para cambiar estas cosas. Están muchos mirándose el ombligo y no es beneficioso. Hay algunos muy favorecidos y otros que están sumergidos.

 

¿Le crees a los políticos?

 

A algunos si y a otros no. Hay políticos que han dado muestra de interés y seriedad; hay gente que ha trabajado muchísimo en cuanto a la posibilidad de modificar a través de la política. Hay otros que no y que se han beneficiado en su bolsillo. La política es una herramienta de modificación, pero también hace falta la honestidad.

 

¿Con qué político te identificas?

 

Con el kirchnerismo, desde que asumió Nestor Kirchner en 2003. No lo voté porque no tenía una mirada sobre él en ese momento. Estoy identificado con sus políticas públicas y también con sus errores. Pero otra cosa son los casos de latrocinio o corrupción.

 

¿Cómo afectó al ciudadano esos errores del kirchnerismo?

 

Es que no lo afectó. Hoy parece que el Gobierno está cometiendo errores y no es así, son aciertos para favorecer a determinados sectores. Después te lo venden como error y lo tratan de modificar. Es cosmética.

#223