Los millennials, la generación que menos sexo tiene

(Por Malena Montes) La fascinación por ser “perfecto”, sumado al patrón de belleza de modelos en publicidades, crearon una generación que prefiere alejarse de encuentros íntimos y ponerle “filtros” a su realidad.

Lunes, 9 de Octubre de 2017 - 11:39 hs

Por Malena Montes @DraCasan

 

Son perfectos, bellos, jóvenes, se ríen, disfrutan. Son todo lo que queremos. ¿Son todo lo que queremos? Las mujeres, flacas, rubias, ojos claros; los varones, musculosos, barba. ¿Realmente queremos vernos iguales entre todos?.

 

El cánon de belleza no es el mismo que el de épocas anteriores. A la diosa pero antigua Sophia Loren, hoy la mandarían, sin duda, a hacer dieta. Lo mismo a nivel local con la famosa “Coca” Sarly.

 

En los 90, en cambio, la belleza estaba depositada sobre la silicona: mujeres infladas en cada aspecto de su cuerpo, platinadas de pelo e incineradas con el sol. Moria Casán en la Argentina o Pamela Anderson en Estados Unidos, corriendo por la playa en las escenas de la famosa serie Baywatch.

 

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La percepción del cuerpo cambia y las exigencias de belleza no siempre contemplaron la salud como factor elemental. Pasados los 90, en esta época nos encontramos con chicas demasiado flacas, y las enfermedades como la bulimia y la anorexia atormentan cada vez a chicos y chicas más jóvenes (puede llegar a casos de diez años de edad).

 

En una ciudad donde estamos expuestos a más de 3 mil publicidades por día, cuesta aislarse de los patrones de belleza que se nos imponen. Mujeres sonriendo y felices con productos que garantizan la satisfacción de un supuesto deseo.

 

No obstante, además de entender qué es lo que nos quieren vender, implícitamente comprendemos a qué deberíamos aspirar para vernos ‘perfectas’ como las modelos de la publicidad.

 

En la mítica serie de los noventa Sex and the City se habló ya de este fenómeno en un capítulo llamado “Modelos y Mortales”. Allí, la protagonista plantea la existencia de un tipo de hombre llamado el “modelizer” o “modelero”, que son los hombres que “solo salen con modelos”.

 

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Los modelizer, dicen en la serie, “son peor que los mujeriegos que salen con cualquier cosa que tenga falda; tienen una obsesión con las mujeres que son modelos, algo así como sacar a la chica del afiche y hacerlas suyas”.

 

La metáfora de la serie, de “sacar” del cartel esa criatura hermosa, impacta en nuestra vida cotidiana y, más recientemente, demostró que la generación de los millenials es la que menos sexo tiene respecto de nuestros antepasados.         

 

EL “EFECTO INSTAGRAM”

 

El lenguaje “por detrás” o implícito de las publicidades es el método alienante del sistema que impone nuestra formas de vernos, vestirnos, sentir, actuar y tantas cosas más. Pero existe una fascinación por lo efímero, una pasión por lo artificial; y el efecto rebote de ese deseo quedó expuesto en el reciente estudio de la revista científica Archives of Sexual Behavior, de la Universidad de San Diego, que muestra que los millennials (personas nacidas en 1985, aproximadamente, y que hoy son la generación Y)  son la generación que menos sexo tiene respecto de generaciones anteriores.

 

Los motivos centrales de esta escasez sexual en jóvenes millenials es clara, y se basa, en su mayoría, en el “efecto Instagram” con filtros para ser “perfecto” y la posterior “desilusión” de ver la realidad.

 

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Pero además, el estudio muestra que la “presión” por “ser perfecto” o el miedo de “no ser bello todo el tiempo”, son uno de los motivos que desalienta a los millennials a enfrentarse a situaciones íntimas.

 

Otro dato también expone que el 33% de los hombres millennials y el 45% de las mujeres millennials no disfrutan el sexo. El estudio atribuye el fenómeno a la falta de “intriga” que tiene la generación Y, acostumbrada a la inmediatez de YouTube o de sitios de Internet de pornografía. Así, el alejamiento de los espacios de intimidad “reales” produjo, a su vez, el poco conocimiento del cuerpo y la relación sexual que tienen los jóvenes.

 

Este estudio indica que hay una relación entre la adicción a Instagram -la red social del momento- y el impacto de la vida real. El sitio Buzzfeed hizo una lista de las "señales" que demuestran "la adicción a Instagram" como: "Pensaste en ir a lugares bonitos solo porque sería una buena foto para Instagram"; "No importa que estés muriendo de hambre, si la comida es bonita nunca das el primer bocado sin foto"; o "Te tomás muy en serio el lema de 'Si no hay foto, no pasó'".

 

Todo parece indicar que nuestros abuelos tenían mucha más intimidad sexual que nosotros. Sin embargo, todas las generaciones son diferentes y tienen cosas buenas y malas, ventajas y desventajas. Para vivir mejor, solo es necesario destapar la olla de presión y dejarse llevar por la marea, seamos como seamos.

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