Los "ídolos" que se caen por machismo

(Por Malena Montes) Maradona, Cordera, Woody Allen o Darthés siguen en la pantalla a pesar de su intención explícita de perpetuar el machismo. ¿A quién llamamos "ídolos" y por qué son intocables?.

Miércoles, 27 de Diciembre de 2017 - 15:26 hs

Por Malena Montes @DraCasan

 

Conforme tomamos conciencia del mal que nos genera vivir en una sociedad con falta de oportunidades y derechos según el género al que se pertenece, la lucha y la responsabilidad social aumentan. Tal es así, que espacios sociales que antes parecían “inocentes” o personas que, pensábamos, eran “ídolos”, hoy entendemos que son parte de un todo que no está aislado y que influye, modifica, aporta e incide en la realidad social patriarcal reinante.

 

Que el patriarcado sea el poder hegemónico desde la creación de la religión católica nos dejó un sinfín de marcas interiores y exteriores. De las exteriores tratará este apartado, una lista de espacios, ídolos, conceptos y figuras que “cayeron” cuando nos hicimos feministas, es decir, cuando tomamos como propia la desigualdad social y luchamos para un mundo de iguales entre hombres y mujeres.

 

Es ese “duelo” justamente que ahora hace que no podamos ver ciertas películas de Woody Allen sin pensar que violó a su hijastra; o que nos genera repudio y cierto sentir nauseábundo cada vez que escuchamos la voz de Gustavo Cordera en alguna famosa canción de la Bersuit Vergarabat.

 

Pero el cine y la música no son las únicas industrias que vehiculizan la tendencia machista: el escritor Ernesto Sábato o ídolos futbolísticos como Diego Maradona o Juan Román Riquelme reproducen su goce de privilegio de macho blanco heterosexual para imponer su género y vulnerar los derechos de las mujeres.

 

A continuación, una lista por área, de los “ídolos” a los que le hicimos el duelo de ponerles una distancia:

 

MÚSICA

 

Desde el año pasado, el ámbito del rock dejó de ser un espacio “intocable” de “ídolos” y, por el contrario, expuso la serie de abusos sexuales que sufrieron miles mujeres. Desde el inicio del ámbito rockero, la mujer siempre fue cosificada en el lugar de “groupie”, es decir, “fan” de la banda.

 

La configuración de la mujer-objeto propiedad de un varón a quién deposita todos sus deseos y admiración es parte de la cultura machista. El caso más resonante por su dureza machista es, sin dudas, el de Gustavo Cordera. El año pasado, en una charla en la escuela de periodismo TEA, dijo que “hay mujeres que son histéricas y necesitan ser violadas”. Ello le costó no solo el repudio social, sino que radios dejaron de pasar su música, cancelaron varios de sus shows y está imputado en la Justicia por apología de la violación.

 

 

Otro que fue castigado por sus dichos fue Ciro Pertusi, el cantante de Attaque 77, cuando en las redes sociales se viralizó una entrevista que le realizó el periodista Pablo Krantz hace 20 años para la revista Inrockuptibles. En esa nota contó que le gustaban “las nenitas” y habló sin descaro de situaciones reales donde se acercó a ellas. Textual: “Me hago cargo de mi gusto y de mi vicio. Me da un poco de bronca tener que andar cuidándome: te pueden meter en cana. Pero me di cuenta de que las chicas no tienen drama. No me junto con una chica y la fuerzo: cuando veo una que me gusta por la calle, la sigo con la bicicleta, le digo '¿Qué tal, cómo estás?', me pongo a charlar. Si me da bola, bien, si se asusta, me voy a la mierda porque yo también me asusto. Me pasó en el subte: una nenita preciosa –con una mochilita- me miraba y me sonreía. De repente termina el recorrido, me bajo, me paro al lado de ella y ella empieza a correr, porque yo era dos veces más alto. Agarré y me metí dentro del subte para irme de vuelta a la otra estación. He vivido buenos amores platónicos con chicas de siete años, cosas muy lindas, de vernos y tener deseos el uno del otro. Pero hay gente a la que no le podés hablar de esto. Les pinta la típica historia de 'Porque mi hija...' ¡Si yo también tengo una hermana de quince años, y también fue una nena! ¡Pero todo bien! Hay muchas cosas que nadie ve... Es posible una relación entre un hombre grande y una nenita. Pasa que se creen que uno es un degenerado, piensan: 'Este hijo de puta lo que quiere es agarrar y sentarse a la nena encima'. No me engancho en esa, excepto si está todo claro y la nena viene y quiere hacerlo. Si lo quiere hacer y me vuelve loco con eso, lo va a lograr".

 

Destilar misoginia en público también es parte de la cultura machista: "Se llevaron cosas insólitas como la plancha de los cubiertos, cafetera, una tostadora vintage, cosas de las cocina, así que no sé si habrá entrado una mujer", dijo Ciro Martínez, cantante de Los Piojos. Por supuesto que no es una apología al delito, pero es una opinión que expone el pensamiento patriarcal y machista de la mujer objeto que se mantiene en la cocina, al cuidado de la casa.

 

Respecto de los casos de abusos sexuales, se encuentran Cristian Maidana, de la banda El Otro Yo, preso por violación a seis menores de edad. Lo acompaña en el lamentable podio el cantante de la banda “La ola que quería ser chau”, acusado de dos delitos de abuso sexual con acceso carnal. Por las acusaciones, José Miguel del Pópolo, de 30 años, fue procesado por el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción N° 25.

 

Por último, el caso más reciente es el de Santiago Aysine, líder de la banda Salta la Banca, acusado de violación y de transmisión de enfermedades sexuales por al menos 14 mujeres. Por las acusaciones, la banda decidió separarse.

 

“La música no mata”, dicen quienes se perfilan como “defensores” de la ex banda Callejeros, la misma que estuvo la noche del incendio del boliche Cromañón que terminó con la vida de casi 200 jóvenes. Como no es una cuestión de repartir culpas, sino de hacerse cargo, los hechos multicausales que desembocan en una tragedia tienen muchos debates. No es este el lugar para hacerlo. Sin embargo, sería interesante que esos “defensores” sepan que a nosotras sí nos pasa: a nosotras la música nos mata, nos viola y nos enferma.

 

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

 

La responsabilidad social de un medio de comunicación es, paradójicamente, noticia vieja. El poder de difusión y llegada a distintos sectores de la sociedad implica que los comunicadores deben estar capacitados cuando le dan tratamientos a ciertos temas, como es la violencia de género.

 

 

Por no estar capacitado, por omisión o negación, quizás, es que en un programa de radio de FM Metro se les “escapo” al aire un violador a los periodistas Julieta Pink, Pablo Fábregas, Martín Reich y Tamara Pettinato. Cuando el oyente confesó haber violado a una mujer durante sus vacaciones, los comunicadores quedaron atónitos e hicieron “chistes” sobre la consigna Ni Una Menos, además de que nunca lo sacaron del aire. Este hecho generó mucha polémica y defensa de parte de todos por “no saber”, lo cual deja mucho por discutir: mientras ellos aprenden, una mujer es asesinada cada 18 horas por violencia machista y las violaciones con acceso carnal no cesan.

 

El duelo sigue, prender la radio para sintonizar Metro ya no será lo mismo para cualquier mujer que haya sufrido violencia machista, es decir, casi todas las mujeres de la Argentina, si a las cifras nos remitimos: ocho de cada diez mujeres fueron víctimas de acoso callejero, según la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires. Que los comunicadores se ocupen más de su público y menos de su ego, es un deseo para el año próximo.

 

CINE

 

El escándalo de abusos sexuales en Hollywood poso la lupa sobre la violencia machista que se vive dentro del ámbito cinematográfico. Empezó con el productor Harvey Weinstein, y siguió hasta Kevin Spacey.

 

Ya no podíamos ver películas de Woody Allen, o al menos no podíamos hacerlo sin antes crear un pacto interno de negación e intento de aislarnos del hecho de que su hijastra lo denunció públicamente por un abuso sexual. ¿Ahora tampoco podemos ver House of Cards? ¿Tampoco podemos ver películas de Tarantino como Reservoir Dogs o Pulp Fiction porque Weinstein fue su productor?.

 

A nivel local, la muerte del popular actor Lito Cruz, y las siguientes acusaciones de abuso sexual de la periodista cordobesa Silvia Pérez Ruiz, pone en jaque a las producciones nacionales. De la “nena” de Guillermo Francella hasta hoy, nada cambio: Canal 13 apostó a estrenar una novela el próximo año con el actor Juan Darthés, recientemente ubicado en el ojo de la tormenta luego que la actriz Calu Rivero lo denunciara por acoso sexual. ¿Si el prime time celebra a Darthés y excluye a Calu, de lado de quién está la televisión? ¿Del más débil o del poderoso?.

 

Los productores, como los actores, también son responsables de la cosificación de la mujer, ya que son quienes deciden darles espacio en los medios a los abusadores. Tal es el caso de Adrián Suar, que se ríe cuando le preguntan si “alguna vez le pasó” que una actriz se haya sentido incómoda en sus producciones. Mientras, del caso Darthés dice “no saber” aunque a la acusación de Calu la llama “opinión” y elije destacar lo “buena persona” que es Darthés. Ni asomo de alguna preocupación de género.

 

 

El cine y la televisión son los principales defensores de un sistema patriarcal machista que busca perpetuar el poder del hombre sobre la mujer, y es hora de hacer el duelo. Por suerte, hay muchísimas producciones nacionales e internacionales que les importan las mujeres, las personas trans o cualquier minoría. Consumir pantallas machistas también te hace parte del flagelo, el sistema nos enseñó que la diversión se sostiene bajo estereotipos que dañan a muchas personas. La revolución del futuro se tratará de apagar la tele, cambiar de canal o de película de Netflix.

 

FÚTBOL

 

En todos los deportes, los varones tienen privilegios que las mujeres no. No hay disciplina libre de cultura machista, ya sea en el acceso, ejecución o como “jurado”, el varón mantiene un lugar destacado por sobre la mujer.

 

Este año, varias denuncias de acoso sexual recayeron sobre jugadores de fútbol y la “pasión” se tornó otro duelo a combatir. ¿Podrías seguir emocionándote con las jugadas de Lionel Messi si supieras que abusó de una menor de edad? ¡No desesperes, no es verdad! Es solo una hipótesis llevada al extremo a fin de poner en tela de juicio los compromisos feministas.

 

El que sí abusó y golpeó a su pareja fue el jugador de Boca Ricardo Centurión, denunciado por su pareja. Sin embargo, continuó jugando como la estrella del club y el diario Crónica lo celebró con una imagen de su cara en la tapa el día que el club ganó el campeonato. En ese constante “hacer como que no pasó nada”, se inscribe lo invisible y negación mortal hacia la violencia de género.

 

 

Otros “ídolos” machistas son Diego Maradona y Juan Román Riquelme, pese a quien le pese. Maradona criticó en una nota que las mujeres hablen de fútbol: "Si tú quieres hacer una nota con tu mujer me parece bien, pero que tu mujer empiece a hablar de fútbol, de tácticas, de que tenía que jugar este o el otro... no güey, no hermano! Y lo digo con todo el respeto que me merecen las mujeres y los jugadores, pero si no hablás vos no habla nadie".

 

Riquelme, por su parte, se refirió en una nota al rol de la mujer como madre al cuidado de los hijos, mientras él disfrutaba de su éxito: “Es la mamá de mis hijos, me los cuidó muy bien. Yo solamente tenía que pensar en jugar a la pelota. Le debo mucho a ella". Sus dichos tampoco son “inocentes”, sino que apuntan a configurar a la mujer como esclava del hogar, sin oportunidades ni derechos de pertenecer a otro ámbito.

 

INTELECTUALES

 

“Pongamos la mano sobre el corazón: ¿quién a veces no ha tenido ganas de tirar a su mujer por la ventana?”, dijo Ernesto Sábato mientras los reidores del programa televisivo de Nicolás Repetto completaban la emisión siniestra.

 

El escritor argentino forma parte de un grupo de intelectuales que también tuvimos que dejar de leer y escuchar. No es fácil ni cómodo, en especial cuando estos “intelectuales” están ubicados por la sociedad como “la verdad”, escucharlos bastardear la lucha feminista y haciendo apología del delito, es doloroso.

 

Algunas consideraciones para hacer el “duelo”

 

Nosotrxs también somos responsables de lo que consumimos. Si bien la producción televisiva o de los medios de comunicación son más poderosos por su difusión, consumir formatos que asuman una postura orientada hacia la mejora de la sociedad también es responsabilidad de los usuarios. 

 

Cada duelo es una lucha, lo importante es que la resistencia se transforme en impulso. Es el feminismo el que busca romper estructuras y cuestionar. Desde un diario, una película o un intelectual. “Saber menos” no es excusa y los “errores” son respetados y bancados siempre y cuando la intención sea la lucha por la igualdad de género.

 

Para tener en cuenta: cada vez que se critica a una mujer, aunque sea la tuya, el mensaje va para todas. No hay ámbito donde la mujer tenga más poder que un hombre; es necesario crearlo y construirlo.

 

El coraje y valentía de las mujeres que salieron a bajar a los “ídolos” fueron, sin dudas, las protagonistas de este año.

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