La menstruación es un factor de desigualdad más

(Por Malena Montes) En la Argentina, las mujeres de bajos recursos no utilizan los productos adecuados para contener la menstruación. Eso les generan infecciones y alteraciones graves.

Lunes, 12 de Febrero de 2018 - 13:48 hs

Por Malena Montes   @DraCasan

 

Se calcula que en la Argentina una mujer gasta entre 700 y 1000 pesos al año en productos que acompañen y contengan su ciclo menstrual. Teniendo en cuenta el desequilibrio salarial entre hombres y mujeres, sumado a la falta de acceso a la educación por maternidad temprana y, ni hablar, de la violencia de género, ser mujer en la Argentina nos cuesta cada día más.

 

Por ello, la senadora bonaerense por el Frente Renovador Micaela Ferraro presentó un proyecto de ley para que que se entreguen productos de gestión menstrual en hospitales y escuelas públicas de manera gratuita. La iniciativa legislativa nace de la campaña #Menstruaccion, lanzada por el colectivo Economía Feminista que tiene como objetivo tomar conciencia que la menstruación es un factor de desigualdad más.

 

Para visibilizar el problema desde un aspecto económico, Economía Feminista realizó el “Índice tampón”, el cual está basado el proyecto de ley presentado en el Senado de la provincia de Buenos Aires.

 

El “Índice tampón” es un estudio mundial para saber cuánto cuesta menstruar según cada país del mundo, de acuerdo a la relación entre lo que se gana y lo que se gasta para vivir. Uno de los índices más utilizados es, por ejemplo, el Big Mac, que su costo se utiliza para medir el alcance monetario de la población. No obstante, hay más mujeres que varones en el mundo y la famosa hamburguesa ni siquiera llega a todas las provincias (en la Argentina, no hay Mc Donald’s en toda la Patagonia con excepción de Neuquén); lo que hace al índice tampón mucho más inclusivo.

 

El colectivo feminista también dio cuenta que menstruar en la Argentina, es más caro que menstruar en Estados Unidos. Los países más caros respecto del ciclo menstrual son Eslovaquia, China y Brasil, y lo más baratos Reino Unido, Irlanda y Canadá.

 

Pero lo más importante, es que en nuestro país, una mujer gasta en promedio entre 700 y 1000 pesos para contener su ciclo menstrual, dificultando su acceso a mujeres de bajos recursos. Las mujeres utilizan aproximadamente 195 tampones por año (más de 7000 a lo largo de sus vidas), según el Índice tampón.

 

No se debe dejar de incluir factores como la brecha salarial (se calcula que por cada peso que gana un hombre en la Argentina, una mujer gana 0.66 centavos), ni las marcas que venden productos “rosas” que siempre son más caros que los ordinarios.

 

Economía feminista también calculó que en la Ciudad de Buenos Aires hay 1.560.470 mujeres. Considerando que la edad promedio de la primera menstruación es a los 12 años y la última a los 52; en la Ciudad hay aproximadamente 834.983 mujeres menstruando una vez cada 28 días. Por ello, las mujeres gastan más de 632 millones de pesos al año (sin considerar la inflación) y, lo que es peor, se desechan al menos 167 millones de unidades de productos de protección femenina.

 

Otra cosa importante es que los desechos femeninos no se separan de la basura común, incluso aunque contengan lo que en cualquier hospital, clínica o sanatorio se consideraría residuos patogénicos. Y, como si fuera poco, la degradación de un tampón o una toallita es de entre 500 y 800 años. Sí, más años que los que pasaron desde que Colón llegó a América le lleva al producto que usaste unas horas dejar de ser residuo.

 

Otra cuestión además de la monetaria es la salud. Utilizar recursos precarios demostró que genera infecciones y alteraciones graves en las mujeres, convirtiendo el problema en una cuestión de salud pública. "La no existencia de políticas públicas con respecto a la menstruación hacen más vulnerables a las personas que menstrúan. La medida que impulsamos ayudaría a prevenir infecciones y también embarazos no deseados”, explica Ferraro.

 

Otro punto es la deserción escolar. Muchas jóvenes eligen no asistir a clases por vergüenza a tener algún accidente debido a los métodos precarios que utilizan para controlar su ciclo menstrual. “La menstruación es considerada todavía un tema tabú, esto hace que quienes no pueden comprarlos sientan vergüenza de mancharse en la escuela, falten y en algunos casos terminan abandonando su educación”, argumentó Agostina Mileo, comunicadora científica y miembro de Economía Feminista. Además agregó: “Hoy en la Argentina las mujeres seguimos pagando una multa por menstruar, pensemos que en el listado de Precios Cuidados hay una sola marca de toallitas y quince de shampoo”.

 

Último pero no por ello menos importante, es la explicación central de por qué el ciclo menstrual es otro factor de desigualdad: el tabú de la menstruación, que estigmatiza a las mujeres y deja de lado una parte fundamental de su vida cada 28 días y por 40 años de su vida, aproximadamente. Para demostrar este punto, una organización feminista de Dinamarca hizo un relevamiento en más de 190 países del mundo, y descubrió que hay 5000 eufemismos para la palabra “período”, lo que expone el intento por ocultar algo que, en realidad, es natural. En español, los eufemismos más usados son Andrés, Caperucita Roja, la regla, el vampiro, entre otros.}

 

El proyecto establece la obligatoriedad de garantizar la provisión de elementos para la gestión menstrual a toda la población bonaerense que se encuentre entre la pre-adolescencia y el climaterio en ámbitos educativos, de salud y recreativos de la Provincia de Buenos Aires en forma anónima y gratuita, además de prestar asistencia y capacitación al respecto. Y entiende por elementos de gestión menstrual a: toallas higiénicas, tampones, copas menstruales, esponjas marinas y ropa interior absorbente.

 

El reclamo ya llegó a varios países en el mundo. En Nueva York, por ejemplo, se acaba de aprobar una ley que garantiza la entrega gratuita de toallitas y tampones en escuelas, cárceles y refugios de mujeres.

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