Viernes, 15 de Febrero de 2019

La Argentina renquea, en un mundo que renquea

Por: ARNALDO PAGANETTI

Hay mucho olor a ropa vieja en la oposición. Y el oficialismo PRO-Cambiemos viene cuesta abajo, mientras la ancha avenida del medio se está convirtiendo, cada vez más, en una calle sin salida.

 

A los barquinazos, avanzamos ¿O retrocedemos? Que no es lo mismo, pero es igual, diría con aire enamoradísimo el poeta y cantor Silvio Rodríguez.

 

Estamos en vísperas de marzo, y el pescado sigue sin venderse. Ya la región ha dejado el espíritu bolivariano, que en Mar del Plata supo reflejarse en "ALCA, al carajo", hace más de una década. Ha entrado en la lógica y cruda realidad capitalista(acentuada tras el fracaso y caída de la URSS, en 1989) con una potencia que sigue siendo hegemónica, Estados Unidos, del halcón Donald Trump. Con un rival ascendente, la República Popular China (la misma que tiene una base espacial en la Patagonia) y otro que ha perdido terreno, pero se las trae con Vladimir Putin, en Rusia.

 

Lo peor es la grieta, que nos resquebraja hasta lo más hondo. Se vota "en contra de"y no a favor de un proyecto de país que de sustento – alimentario, sanitario, moral, cultural, educativo, solidario etc, etc – a los cerca de 50 millones de habitantes, extranjeros incluidos, dada la extensión de nuestro territorio y el vergel de riquezas naturales y afloran aquí y acullá.

 

Hacer hincapié en los nombres es aventurado. En el fondo (y en la superficie también) anida el desencuentro, el egoísmo y la competencia descarnada. Aunque está claro que se está forzando una polarización: Mauricio Macri-Cristina Fernández de Kirchner.

 

Un ex gobernador, con la rúbrica de popular y neoperonista, comentó a Humanidad, días pasados, que cualquiera de los dos, en caso de ser reelecto a Presidente a fin de año, tendría que caminar "rengo" en una Argentina "repodrida y dividida en dos"(Miguel Cantilo, dixit).

 

Los creadores e innovadores no deberían abstenerse. Hay que luchar contra lo estatuido y una inercia que afecta a los más jóvenes, pese a que hay mentes adolescentes y veinteañeras dispuestas a salir de la trampa y explorar otros caminos más fértiles, con raigambre y pertenencia nacional.

 

El mismo ex mandatario que habló con este sitio, que supo lidiar con Cristina (y sus antepasados ilustres, por caso, con Arturo Illia y Juan Domingo Perón), no pierde las esperanzas. Sostiene que puede construirse una unidad a partir del tercio que no adhiere a los extremos ni se somete a los organismos internacionales de crédito. "Tranquilo", trata de calmar la desazón de su interlocutor ocasional.

 

Cuando se le menciona a Roberto Lavagna, próximo a cumplir 77 años, levanta las manos al cielo, y apunta en esa dirección, consciente que hay que lograr un armado creíble y con el mayor consenso posible ¿Hay tiempo? Sí, escaso ¿Hay otros postulantes? Pocos. Habría que rastrearlos con lupa.

 

Muchos ex kirchneristas se muestran como moneda falsa, más devaluados que el peso argentino. En sus actitudes cotidianas, los políticos no han cambiado estilos que datan de hace más de un siglo. Hay que romper una inercia y eso no es fácil. ¿No están apoltronados, entre otros, los Barrionuevo, Lingieri, Moyano, Cavalieri...? la justicia se acomoda a los que mandan y los empresarios son pareja ineludible, como en el tango, en los actos de corrupción.

 

El ajedrez geopolítico mundial influye en Latinoamérica. Los líderes del planeta predican el poder. Duro, horripilantemente duro, desconociendo la prédica humanitaria de Carl Sagan en su video y texto de 1990 sobre "El pálido punto azul" que es la tierra en el medio de la inmensidad cósmica.

 

Nadie es profeta en su tierra. ¡Que lo diga, si no, el papa Francisco!

 

ARNALDO PAGANETTI   Periodista

#302