Jueves, 2 de Noviembre de 2017

Frenar las ganancias del delito organizado

Por: GERMáN GARAVANO

Lo que guía las actividades de todo tipo de organizaciones criminales es el rédito que obtienen. El grado de interés que tienen las mafias en operar en nuestro país está directamente ligado a la facilidad o dificultad que tengan en disfrutar de sus ganancias. Si se hace más caro el negocio, se hace menos probable. Si ejercemos mejores controles y tomamos medidas efectivas para recuperar el fruto del delito para usarlo para el beneficio de todos los argentinos, podemos hacer significativamente menos atractivo que el crimen organizado prospere.

 

Por eso es necesario que trabajemos en la adopción de medidas innovadoras e integrales para impedir que las bandas delictivas locales y transnacionales tengan acceso al producto de sus delitos. La cooperación internacional en materia de identificación, localización, seguimiento, decomiso y recupero de activos provenientes de ilícitos constituye una herramienta fundamental.

 

En estos días estaremos celebrando en Buenos Aires el Plenario conjunto del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), el organismo que fija los estándares mundiales en la prevención del lavado de activos y el financiamiento de terrorismo, y GAFILAT, el organismo que aplica las recomendaciones de GAFI en nuestra región. En una importante muestra de confianza a las políticas de transparencia que estamos llevando adelante, la Argentina está presidiendo, por primera vez, los dos organismos. Al frente del GAFI fue nombrado el secretario de Justicia, Santiago Otamendi, mientras que GAFILAT está liderado en este momento por el titular de la Unidad de Coordinación de Asuntos Internacionales del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, Eugenio Curia. El trabajo conjunto del Ministerio con estos organismos no es un dato menor: en pocos años pasamos de ser un país que estaba en la llamada “lista gris” del organismo antilavado a estar al frente de la lucha contra el lavado de dinero y los delitos relacionados.

 

El lavado, aunque a veces nos pueda parecer lejano a nuestra realidad personal, termina afectando siempre a las personas. El narcotráfico, la trata de personas y la corrupción representan una amenaza concreta para la estabilidad de los países, y el lavado introduce las ganancias de estos graves delitos en el circuito legal y fomenta que estas bandas sigan operando. También puede, en paralelo, ser fuente de financiamiento de las organizaciones terroristas internacionales, por lo que es cada vez más importante que nos comprometamos con esta agenda global y aportemos al trabajo de organismos como el GAFI. Es muy importante tener en cuenta el lugar preponderante que deben tener los jueces y fiscales en el combate del lavado de activos, tanto en nuestro país como en el mundo. Es justamente su trabajo el que marca la diferencia, ya que los jueces y fiscales son los que llevan adelante las investigaciones y pueden actuar para recuperar y decomisar los bienes. Necesitamos incorporar a los sistemas de justicia penal en el diseño de nuevos estándares y políticas públicas en la investigación y persecución del lavado de activos, y por esto, desde la presidencia del GAFI estamos promoviendo un papel más prominente para ellos en la organización.

 

La corrupción, el narcotráfico y el terrorismo son crímenes directamente relacionados con el lavado de activos que afectan enormemente la calidad de vida de las personas en todo el mundo. Mejorando los mecanismos de combate al lavado de activos ayudamos a impedir la circulación libre de las ganancias del crimen organizado y le hacemos menos rentable el crimen a las grandes organizaciones delictivas, tanto en nuestro país como afuera.

 

GERMÁN GARAVANO   Ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación

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