En la Argentina, hay un femicidio cada 18 horas

(Por Malena Montes) En el último año, la cifra bajó de 30 a 18 horas y su principal causa es la violencia machista. La ONU celebrará los "16 días de activismo contra la violencia de género" a partir del 25 de noviembre.

Viernes, 24 de Noviembre de 2017 - 03:34 hs

Por Malena Montes @DraCasan

 

En la Argentina, una mujer es asesinada por la violencia machista cada 18 horas, una problemática mundial e interclasista que empeoró en el último año en nuestro país. En el ámbito laboral, es remunerada en un 30% menos que un varón por realizar el mismo trabajo, mientras que el derecho a decidir sobre su cuerpo se mantiene en la ilegalidad, y comprende la primera causa de muerte de la mujer gestante argentina. A grandes rasgos, la violencia machista recrudece día a día, y también se afianza en los “micromachismos” como el acoso callejero, el “mansplaining” y el lenguaje publicitario.

 

En la lucha por la igualdad entre mujeres y varones, el feminismo encuentra este 25 de noviembre el apoyo de la ONU que lo estableció como el “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, con el objetivo de “impulsar acciones que pongan fin a la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo”.

 

Este año, la campaña "Únete" de la ONU celebrará los 16 días de activismo contra la violencia de género bajo el tema general de “Que nadie se quede atrás: Pongamos fin a la violencia contra las mujeres y niñas”, haciéndose eco del principio fundamental de la transformadora Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Será desde el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.

 

La campaña “Únete para poner fin a la violencia contra la mujer” fue una iniciativa lanzada en 2008 por el entonces secretario general de la ONU Ban Ki-moon y que ha sido respaldada por su sucesor, António Guterres.

 

“La violencia está mal” es una frase coercitiva y dañina para la lucha de género. Primero, porque no hay un solo tipo de violencia, hay varias. La violencia que se realiza cuando una persona se defiende de un peligro no es, por lejos, la misma violencia que ejerce una persona contra una mujer, un niño o cualquier persona. La violencia de género se inscribe en un renglón aparte, es un concepto que acuña distintas variables -culturales, sociales y económicas- y apunta a un sujeto -mujer- y problemática -machismo- específica.

 

A continuación, tres grandes áreas donde la violencia de la mujer está expuesta y que la ONU pretende erradicar: derechos sexuales y reproductivos, paridad y economía, de acuerdo a los datos de la organización feminista “Economía Feminista”.

 

DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS

 

En los años 70, el movimiento feminista definió los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres como el derecho de éstas a controlar su cuerpo regulando su sexualidad y capacidad reproductiva sin imposiciones, coerciones o violencia por parte de los hombres, así como la exigencia de que éstos asuman su responsabilidad por el ejercicio de su sexualidad.

 

Por su parte, la Conferencia sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995) los han redefinido como el derecho a tener control respecto de su sexualidad, a decidir libre y responsablemente sin ser coercidas; el derecho a decidir de manera libre y responsable el número y espaciamiento de sus hija/os y a disponer de la información, la educación y los medios para ello, así como a alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva.

 

Parte de hacer realidad estos derechos está en el acceso a educación sexual integral (ESI), y anticonceptivos de manera gratuita para evitar embarazos no planificados.

 

En la Argentina, el aborto está permitido en las circunstancias previstas por el artículo 86 del Código Penal: cuando hay peligro para la vida de la mujer, cuando hay peligro para la salud de la mujer y en todos los casos de violación. Sin embargo, el protocolo de aborto no punible solo se aplica en ocho provincias y en el resto no existe o bien su ejecución restringe el acceso de las mujeres a este derecho. Es decir que todavía hay barreras para el acceso a los casos de aborto legal que deben ser resueltos por el sistema de salud.

 

Por ese motivo, muchas veces las mujeres que deciden interrumpir un embarazo deben hacerlo clandestinamente. Aquí el acceso a prácticas seguras está condicionado por el nivel socioeconómico de las mujeres. Las muertes por abortos inseguros son la primera causa de muerte de mujeres gestantes en la Argentina. El derecho al acceso al aborto legal, seguro y gratuito se relaciona también con la salud sexual y (no) reproductiva. Su ilegalidad no impide su práctica.

 

PARIDAD

 

La participación igualitaria de las mujeres en los procesos de toma de decisiones no solo es una exigencia básica de justicia o democracia, sino que puede considerarse una condición necesaria para que se tengan en cuenta los intereses de las mujeres. Sin la participación activa de las mujeres y la incorporación de su punto de vista en todos los niveles del proceso de adopción de decisiones no se podrán conseguir los objetivos de igualdad, desarrollo y paz. (“Plataforma de Acción de Bejing”, capítulo IV, art. 181, septiembre de 1995).

 

Desde el inicio de las transiciones democráticas en la región, la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisión ha sido una preocupación del movimiento latinoamericano feminista y de mujeres. La evidencia es contundente: las mujeres están ocupando cada vez más cargos en las legislaturas, los ministerios, los tribunales y hasta en los poderes ejecutivos.

 

En la Argentina, la sanción de la Ley 24.012 de cupo femenino permitió que creciera el número de bancas ocupadas por mujeres. Antes de la ley de cupo, ellas eran apenas el 4%, un cuarto de década después son alrededor del 36%. Sin embargo, el 30% que el texto de la ley establece como un piso en la práctica se ha convertido en un techo y el porcentaje de mujeres en ambas cámaras se ha estancado. 

 

Por otra parte, según el relevamiento realizado por el Foro Económico Mundial, publicado el 1 de noviembre, en 2017, la Argentina cayó un puesto en el ranking de paridad de género (del puesto 33 al 34 entre 144 naciones relevadas).

 

De acuerdo a este índice global, la Argentina se destaca en el acceso a la salud y la educación, y las mayores dificultades están en el ámbito laboral, donde ocupa el puesto 94 en cuanto a participación femenina la fuerza laboral, y 118 (de 144) en "percepción de igual salario por igual trabajo". Según el informe, la brecha en la igualdad de género en el mundo solo se cerrará dentro de cien años.

 

ECONOMÍA

 

Las inequidades y situaciones de discriminación que se dan en el mercado laboral no se expresan solo en las diferenciales tasas de participación, precarización laboral y desocupación que tienen las mujeres en comparación con los varones, sino también en la calidad del empleo al cual acceden y sus condiciones. En la Argentina, las mujeres ganan hasta 30% menos que los varones por realizar la misma tarea. Y además persisten tanto el techo de cristal, una metáfora que da cuenta de las “barreras invisibles” pero reales que dificultan a las mujeres ascender a los puestos más altos; como las paredes de cristal, que aluden a oficios que están sumamente masculinizados (o feminizados).

 

A lo antes mencionado se le suman los pisos pegajosos, metáfora que hace referencia a los obstáculos que hacen que las mujeres queden “estancadas” en los puestos de menor calificación. Estos se vinculan con la injusta organización social del cuidado y la persistencia de la división sexual del trabajo. El cuidado refiere a las actividades indispensables para satisfacer las necesidades básicas de la existencia y reproducción de las personas, brindándoles los elementos físicos y simbólicos que les permiten vivir en sociedad. Permite atender las necesidades de las personas dependientes (niños y niñas, personas mayores, enfermas o con discapacidades) y también de las personas que podrían auto-proveerse dicho cuidado.

 

El 76% de las tareas de trabajo doméstico (limpieza, cocina, compras, entre otras) y de cuidado recae en las mujeres, y ellas les destinan el doble de tiempo que los varones (6,4 frente a 3,4 horas diarias) generándoles dobles o triples jornadas laborales. Esta injusta distribución de las responsabilidades de cuidado condiciona también su participación en otros ámbitos externos al hogar (educación, por ejemplo).

 

LEY PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

 

La ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales la define como toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal. Esto incluye las violencias perpetradas desde el Estado o por sus agentes. Por otro lado, la ley considera violencia indirecta a toda conducta, acción, omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón. Hay diversos tipos de violencia tales como física; psicológica; sexual; económica y patrimonial; y la simbólica. Estos tipos de violencia se manifiestan en diferentes ámbitos y así encontramos la violencia doméstica o intrafamiliar; la violencia institucional; la violencia laboral; la violencia contra la libertad reproductiva; la violencia obstétrica; y la violencia mediática.

 

QUÉ HACE EL ESTADO ACTUAL

 

El "Día internacional de la no violencia contra las mujeres" es puesto en consideración por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, según su sitio web oficial. Si bien se explica el origen histórico de por qué se consigna la fecha como tal, el texto de la web gubernamental no fomenta en ningún momento la puesta en debate del machismo, la sociedad hetero patriarcal o los feminicidios de Estado (la falta de una ley que garantice el acceso al aborto legal, seguro y gratuito, por ejemplo).

 

Carolina Stanley, quien conduce el Ministerio, es una de las pocas mujeres, por cierto, en ocupar cargos de importancia en el Gobierno de Mauricio Macri, aunque es un organismo que históricamente fue ocupado por una mujer.

 

El organismo público difundió un spot este año donde compara las cifras de la democracia o los años de casados de un matrimonio con que “siete de cada diez mujeres sufrirá violencia de género”. Además, apunta que “cada 30 horas una mujer es asesinada, víctima de violencia de género”. Desconoce así el lenguaje como herramienta de lucha; deforma el debate haciendo comparaciones sin sentido ni razón de ser; ignora la problemática; y niega su condición de Estado.

 

Según La Casa del Encuentro, una organización que sí pretende erradicar la violencia contra las mujeres y que creó el primer informe sobre femicidios en la Argentina, la mujer argentina fue asesinada por un varón cada 18 horas, es decir, más de una por día.

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El movimiento Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) arrojó esta semana datos alarmantes respecto a la cantidad de femicidios: en los últimos 11 meses hubo 254 femicidios, por lo que una mujer fue asesinada cada 18 horas y 265 niños quedaron huérfanos. Su relevamiento también expuso que el 75 por ciento de los femicidios fueron cometidos por hombres del círculo íntimo de la víctima. Es decir, que el mayor riesgo de las mujeres radica mayormente en el mismo seno de su hogar.

 

En la Ciudad de Buenos Aires, crecieron un 72% las denuncias de violencia de género radicadas ante fiscalías porteñas, respecto del año 2016.

 

Por su parte, el Gobierno de Mauricio Macri creó el “Instituto Nacional de las Mujeres”, que precederá al antiguo Consejo Nacional de las Mujeres y que, en teoría, manejará “su propio presupuesto”. La creación se inscribe tras la polémica quita de 67 millones de pesos al organismo que maneja Fabiana Túñez.

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