Jueves, 21 de Diciembre de 2017

Elecciones en Chile: ¿Qué pasó el domingo?

Por: FELIPE VERGARA

Evidentemente y una vez más todos los pronósticos se equivocaron (incluyendo los míos), el escenario auguraba que cuanto más gente votara más posibilidades tenía Guillier de ganar, y fue todo lo contrario. Las razones multifactoriales, pero con el paso de los días ya se pueden en cierta medida dilucidar.

 

En primera vuelta Piñera obtuvo un 36,6% de los votos y Guillier 22,7%. Si se suman los votos del ultraderechista Kast (7,9%) a ChileVamos, y de Sánchez (20,2%) Marco Enríquez-Ominami (5,7%) y Carolina Goic (5,9%) a la izquierda, los porcentajes quedaban con 44% para Piñera frente 54% de Guillier. Ante ese escenario, las fuerzas de la Nueva Mayoría sentían que podían obtener el triunfo, sin embargo, como siempre la realidad supera la ficción y en el balotaje el resultado fue dramático para la izquierda. ¿Las razones? Aún somos muchos que las tratamos de entender, pero algunos indicios hay.

 

Campaña del Terror: en este aspecto hay dos áreas a analizar, la más simple es la advertencia del comando de Guillier de que Piñera borraría todas las reformas sociales del gobierno de Bachelet, y ante lo cual ChileVamos se apresuró en decir que no sólo las mantendría, sino que las aumentaría, con lo que el argumento del miedo a un gobierno de derecha se desmoronó.

 

Por otro lado, tanto el presidente electo, como muchos de sus seguidores comenzaron a transmitir con los riesgos para Chile de caer en el modelo venezolano, hubo comparaciones y Chilezuela empezó a acaparar preocupaciones. Virales empezaron a ser la tónica, comentarios de empresarios apoyaban indirectamente la teoría y hasta la caída de la Bolsa al día siguiente de la primera vuelta, confirmaban un potencial caos. Su corolario fue el voto viajero, como le llamó a ese supuesto voto marcado que fue visto deambulando por todo Chile y que pronosticaba un fraude electoral de la izquierda.

 

Parte importante de los más de 300.000 nuevos electores se vieron influenciados por esta campaña que, aunque es efectiva, también es claramente carente de ética. Uno esperaba que acciones como esa funcionaran con Trump, pero acá nunca habían tenido eco.

 

Centro Político: los pronósticos estimaban que tanto los partidos, como los ciudadanos se inclinarían en partes iguales entre Piñera y Guillier. La mayoría de la DC había mostrado cercanía con Guillier, su presidenta Goic -a regañadientes- también había expresado su apoyo y el resto del centro liberal optó por dejar en libertad de acción. Sin embargo, a la hora de acercarse a la urna, ese sector optó por la opción Piñera. Las razones: estabilidad, crecimiento, seguridad y un abanico de propuestas que el candidato de derecha pudo trasmitir de manera bastante convincente en este mes de campaña.

 

En este caso la lectura hecha por la Nueva Mayoría fue muy mala. El centro es bastante más adverso al riesgo de lo que se cree y, por ende, todo lo que le suene a estabilidad les gusta; siendo así que el rol que tenga la DC en el comando de Guillier sea tan disminuido en relación al PC generó dolor. Guillier decidió apostar sus cartas a la izquierda extra conglomerado, olvidando a aquellos que estaban a su derecha, pero dentro de la Nueva Mayoría.

 

Frente Amplio: Beatriz Sánchez es a Guillier, lo que ME-O fue a Frei. El apoyo de la candidata del pacto de izquierda fue bastante tibio, lo que se repitió también de varios de los rostros de este sector. Salvo el alcalde Jorge Sharp de Valparaíso y el ex precandidato del Frente Amplio Alberto Mayol, el resto de los líderes apenas expresó un desteñido respaldo, pero dejando claro que igual serían oposición y que más que apoyarlo su objetivo era rechazar a Piñera.

 

Eso puede llevar a un análisis más extremo, para que los números den hay que asumir que un tercio de los votantes por Beatriz Sánchez optaron en segunda vuelta por Piñera. Suena raro, es algo que podríamos definir como “idealismo pragmático”. Al no lograrse en esta elección el proyecto de extrema izquierda que promueve el Frente Amplio, un porcentaje de sus seguidores vio con mejores ojos para su desafíos personales las propuestas de ChileVamos -asumamos que Chile en esta elección demostró que no busca beneficios sociales colectivos, sino más bien individuales-, a su vez otro porcentaje consideró que para crecer como oposición es mejor que gobierne la derecha, donde no tienen punto de concordancia, que la izquierda donde sí hay convergencias programáticas. Una oposición radical crece mucho más cuando su contraparte es diametralmente distinta a ella. El Frente Amplio apostó a ello, ya sea votando por Piñera o simplemente no votando.

 

Como conclusión de esta elección se puede dilucidar que, al igual que España y Francia, la izquierda tradicional queda al borde de la extinción; a su vez, la derecha movió considerablemente su techo de votación haciéndola cada vez más competitiva; y por último, la apatía electoral sigue siendo nuestro talón de Aquiles (somos el segundo país con menor participación a nivel mundial) y el principal desafío de cara a la ciudadanía.

 

FELIPE VERGARA   Analista político chileno

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