Viernes, 22 de Marzo de 2019

El tic tac biológico ya no apremia

Por: MARíA EUGENIA ESTENSSORO

El anuncio sorprendió a los 7.300 empleados de Mercado Libre en toda América Latina. El 26 de julio pasado, el departamento de “People” o “Personas”, como llaman al área de recursos humanos, anunció en el chat de la compañía:”#PeopleCare: Preservación de óvulos. Para acompañar a las mujeres en un momento tan importante como la planificación de su familia, implementamos el beneficio de preservación de óvulos para quienes necesiten o quieran extender su ciclo de fertilidad. Somos la primera empresa de la región en ofrecer este beneficio distintivo”.

 

La respuesta fue inmediata y muy positiva, tanto de mujeres como varones. Varios subrayaron su satisfacción con el hashtag #OrgulloMeli. Siguiendo los pasos de Facebook y Apple, que en 2014 empezaron a financiar el congelamiento de óvulos para las empleadas que lo desearan, la plataforma argentina tomó la delantera. En Estados Unidos se pensó en este “beneficio” principalmente para atraer a más mujeres a las empresas tech y retenerlas. En ese momento, solo el 30% eran mujeres.

 

Mercado Libre tiene una fuerza laboral un poco más diversa. Las empleadas en toda la región representan el 43% de su fuerza laboral, 25% en cargos ejecutivos. Un estudio reciente reveló que se acercan a la paridad salarial. “Utilizamos la metodología suiza de paridad de género y comprobamos que hay una dispersión de 1,8%”, explica Natalia Mileo, Directora de Cultura y Experiencia. “La bonificación de hasta el 70% del costo de vitrificación de óvulos para empleadas de más de 33 años de edad es parte de una política amplia que busca armonizar la vida laboral con la familia”.

 

Mercado Libre también brinda una licencia por maternidad extendida. Ofrece 30 días adicionales a los 90 que establece la ley. Mileo señala que para su reincorporación laboral las madres cuentan con una suerte de “soft-landing”, aterrizaje suave, con horarios flexibles y trabajo en línea desde la casa durante dos años. El “home office’” o trabajo virtual es algo que también aprovechan casi todos los empleados, mujeres y varones, un día por semana.

 

Andrés Cortina, Director de Compensaciones y Bonificaciones, agrega que “los padres tienen 15 días por paternidad, en lugar de 2 como fija la ley. Todas las licencias son tanto para hijos biológicos como adoptados, y para todo tipo de parejas. Sin diferencias”, aclara.

 

La practica de vitrificación o congelamiento de óvulos con nitrógeno líquido utiliza la misma técnica de estimulación de ovarios con hormonas de la fertilización in vitro. Esta intervención se aprobó en Estados Unidos en 2012 para pacientes oncológicas que no podían quedar embarazadas hasta concluir sus tratamientos o que perderían la fertilidad. En la Argentina, la preservación de óvulos en pacientes de cáncer está cubierta por las obras sociales como parte de la ley de fertilización asistida.

 

La gran sorpresa fue que muchas mujeres, primero en Estados Unidos, empezaron a utilizarla para detener el reloj biológico y decidir cuándo, cómo y con quién tener sus hijos. Jennifer Bennet, columnista de Time.com, escribió en 2014 una artículo revelador, tras asistir con otras interesadas a una sesión de consulta en una clínica genética. “Evitábamos todo contacto visual”, confesó. “Las mujeres hablamos de todo, de sexo, vibradores, orgasmos, pero la fertilidad y querer preservarla, parece ser el último tabú”.

 

Es como si culturalmente hubiera algo raro o vergonzoso en querer demorar la maternidad y extender el ciclo de fertilidad más allá de los 35 o 40 años, cuando decae la calidad de los óvulos. Como si ser mujer implicara elegir siempre y en primer lugar la maternidad. Ya no más. Esta rigidez está sucumbiendo ante el avance de la biotecnología. Así como la píldora nos liberó hace más de medio siglo del riesgo de quedar embarazadas en cada acto sexual, el congelamiento de óvulos permite a las mujeres elegir ser madres sin apuros hormonales. Una joven de 38 años podrá preguntarse con tranquilidad: ¿es esta realmente la mejor persona o situación para tener un hijo o espero?; o, ¿no me convendría aceptar esta promoción y estar más serena para ser madre?

 

Natalia Rougier tiene 39 años, es tocoginecóloga, especialista en fertilidad asistida y subdirectora médica de Fertilab. Hace dos años decidió congelar sus óvulos. No está en pareja y espera el momento adecuado. “La fertilidad y la calidad de los óvulos decae a partir de los 35 años”, explica. “A veces recibimos consultas de mujeres de más de 40 años, cuando ya no aconsejamos el tratamiento, y nos dicen: ‘¡Qué pena que no sabía!”.

 

La edad ideal para hacer la extracción es entre los 30 y 35 años de edad. El tratamiento cuesta entre 150 mil y 200 mil pesos. Susana San Emeterio tiene 34 años, es ginecóloga y también trabaja en Fertilab. “Si no soy madre este año voy a congelar mis óvulos”, me dice. “La mayoría de los tratamientos que hacemos son en pacientes oncológicas. La posibilidad de extender la fertilidad todavía no está muy difundida”. Hace poco, en el ateneo médico que ella organiza semanalmente en la clínica, discutieron si era conveniente que las empresas voluntariamente financiaran la vitrificación de óvulos para sus empleadas.

 

La mayoría estuvo de acuerdo. Edgardo Rolla, uno de los médicos, señala que “es importante asegurarse que las mujeres no se sientan presionadas por sus empleadores, como una exigencia laboral. Dicho esto, yo creo que es una oportunidad fantástica. Tengo una pacienta que congeló sus óvulos y cinco años después decidió ser mamá. Hoy su hijo tiene dos años”.

 

El ginecólogo independiente Juan José Etchepareborda también hace el tratamiento, pero con algunos reparos. “No creo aconsejable ser madre después de los 50 años. Sigo creyendo que la naturaleza es sabia y por algo la fertilidad femenina declina a partir de los 43 años”.

 

En esta era tecnológica, como decía la canción, cambia, todo cambia. Vivir hasta los 100 años ya es normal; ser adolescente hasta los 30 también. Los millennials desconciertan porque viven al día y evitan compromisos de largo aliento. Las mujeres, por otra parte, estamos viendo el florecimiento, ¿o explosión será un verbo más apropiado?, de la emancipación que comenzamos hace décadas. Parece lógico, entonces, que algunas “chicas” de 30 y 40 atrasen el reloj biológico y demoren unos años para asentarse y decir,”sí, quiero ser mamá”. 

 

MARÍA EUGENIA ESTENSSORO   Periodista y ex Senadora Nacional

#181