Jueves, 28 de Febrero de 2019

El ´no es no´ de la política

Por: JOAQUíN PAGANETTI

Incursionar en política es algo que se piensa cuando una fuerza interior nace. Cuando las ganas de administrar y acompañar a la sociedad a través del sector público superan cualquier estereotipo y preconcepto acerca de lo que significa "entrar en la política". ¿Pero qué hay de cierto en la "dureza" de los que manejan el gobierno? ¿Hay que tener alma de piedra y una sonrisa perfecta para postularse a una elección? ¿O solo sirve con el dinero y la recaudación, que hoy día es cuestionable por las extrañas proveniencias de las mismas, que tienen los partidos?

 

Si no tenés la piel gruesa, no entrás. Todo se podría resumir en esa frase, sintetizando las palabras de la exitosa empresaria Isela Costantini en el programa del periodista de La Nación, Pablo Sirvén, "Hablemos de otra cosa".

 

Cuando se le preguntó si trabajaría en el Estado (sin contar Aerolíneas Argentinas, línea aérea que presidió, la cual separó del Estado) dijo que no. También agregó:

 

"Hay que tener una forma de ser especial para trabajar en la política. Uno tiene que tener la piel gruesa. Es una forma de pensar, de poder manejar las ansiedades, las angustias, las frustraciones. Ese juego político es bastante desgastante y cuando uno lo hace desde más chico es más fácil de llevar".

 

Así como el "no es no", reivindicación de los últimos tiempos ante el abuso y acoso a las mujeres por parte de una sociedad educada de una forma culturalmente poco favorable alas mujeres, los políticos también tienen su propio "no es no".

 

¿Sos Florencio Randazzo y quéres ser presidente de la Nación, disputándole unas PASO a Daniel Scioli? No. ¿Sos Martín Lousteau y querés sumar en una interna de Cambiemos a nivel nacional la fuerza delradicalismo? No desgastes al Presidente.

 

Así y muchos otros ejemplos más (algunos que nunca conoceremos), pueden demostrar la piel "gruesa" que deben tener estos hombres y mujeres abocados al servicio público. Porque trabajar y aspirar a la mejoría de 42 millones de individuos no es algo sencillo.

 

JOAQUÍN PAGANETTI   Periodista

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