El lector ya no busca la noticia, es la noticia la que busca al lector

Por Magdalena Ordoñez.

Viernes, 15 de Noviembre de 2019 - 05:52 hs

Que el surgimiento de las nuevas tecnologías generó un cambio en los roles de las agencias de comunicación y de los consumidores, no es novedad. La internet, los dispositivos digitales, las redes sociales, los medios online. Estamos acostumbrados a rodearnos de todos estos conceptos y no llegamos a ser conscientes de en dónde estamos parados. El cambio fue radical.

 

Hasta hace poco menos de 50 años, la sociedad salía a buscar información sobre temas que le interesaban. Si bien la radio puso en jaque la posición de la prensa escrita, y lo mismo sucedió cuando apareció la televisión, los medios se adaptaron y pudieron sobrevivir. Así y todo, la relación que tenían con el público seguía siendo unilateral: ellos brindaban la información, el público la recibía pasivamente. Cuando en la década de los 60 apareció internet, todos debieron volver a replantearse su modelo de propuesta. Aquellos que no lograron trasladarse, cayeron en el olvido rápidamente. Pero también fue el público quien debió ajustarse a las nuevas ofertas de consumo por el riesgo de quedar fuera del mercado.

 

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En este sentido, el público pasivo logró empezar a interactuar con los medios de comunicación. Es más, con el paso de los años, pasó a ser considerado un “prosumidor”: una persona que consume y a la vez produce contenido. Desde los medios de información, debimos evaluar la forma de distinguirnos de estos prosumidores para ofrecer contenido objetivo y de calidad. Sin embargo, surge un nuevo fenómeno: el público comienza a adquirir información por fuera de los medios tradicionales. Y por medios tradicionales incluyo a la prensa escrita, a la radio y a la televisión. Además, vale aclarar que la información dejó de ser buscada para salir al encuentro del público.

 

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Hoy nos encontramos rodeados por una sobreabundancia de información. Al agarrar el celular, mirar la televisión, ver publicidades en la calle. Consumimos información sin buscarla. Y más aún al tener cuentas en redes sociales: la actualidad se nos presenta constantemente cada vez que ingresamos en nuestros perfiles. Según un estudio realizado por la Universidad de Oxford sobre el consumo de noticias digitales a nivel global en 2019, en la Argentina el ascenso de la cultura digital depende del deterioro de las marcas del periodismo a lo largo del siglo XX. Lo que es más, el 78% de los que consumen medios de manera digital, lo hacen a través de un teléfono celular. Pero además, Facebook y WhatsApp lideran la lista de plataformas usadas para el consumo de noticias digitales, con un 63% y 39% respectivamente.

 

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Esto no sólo nos habla del cambio en las modalidades de consumo, sino además de la calidad de información que el público está adquiriendo. Ante la falta de tiempo y la comodidad de tener todo en un dispositivo compacto, se suelen preferir plataformas ágiles, que no requieran mucho tiempo ni dedicación. Es de esta forma en que la sobreinformación se vuelve contraproducente. Además, las redes sociales cuentan con algoritmos que acercan información al usuario sobre temas relacionados a otros que se consumieron anteriormente, y que también filtra según los demás usuarios con lo que se relaciona. Por lo que, al abandonar la búsqueda deliberada y atender únicamente a lo que ofrecen los inicios de las redes sociales, se corre el riesgo de vivir en un efecto burbuja, donde la actualidad que uno consume está completamente alejada de la realidad, y condicionada por lo que uno elige atender.

 

Como conclusión, es muy importante tener en cuenta que lo que consumimos puede ser muy diferente a una realidad objetiva (si existiera una). Informarnos a través de medios tradicionales o de redes sociales no es algo bueno o algo malo. Pero sí tenemos que ser conscientes de que chequear y contrastar la información que recibimos está en nuestras manos. Del mismo modo en que es nuestro deber como ciudadanos aspirar a estar correctamente informados sobre el mundo que nos rodea.

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