Jueves, 31 de Mayo de 2018

Discriminación en las redes sociales, un síntoma de amnesia social

Por: CLAUDIO PRESMAN

En la actualidad, las plataformas de comunicación electrónicas, en particular las redes sociales, son los medios de expresión de las más lamentables manifestaciones de odio e intolerancia religiosa. Se expresan a través de ellos las ideas más siniestras de la historia.

 

Desde la experiencia personal a la colectiva, nuestro pasado se compone de una sucesión de hechos que recordamos. La democracia recuperada en 1983 nos ha posibilitado, en el transcurso de estas décadas, poder reafirmar la frase que en boca de todos es una ley no escrita, plasmada en todos nuestros corazones: Nunca más.

 

Estas dos palabras han adquirido, con el paso del tiempo, una significación que trasciende a los gobiernos, como rechazo no sólo a la muerte que acontecía sino al odio entre compatriotas.

 

La democracia se ha construido en un esfuerzo colectivo. Está compuesta por hitos que, por su magnitud y trascendencia, han marcado el paso de la dictadura a la vida en libertad.

 

Por sólo nombrar algunos; el histórico juicio a las Juntas militares; la reforma de la Constitución Nacional que incorporó nuevos derechos a nuestra carta magna. La sanción y reconocimiento de los derechos civiles como el divorcio, el matrimonio igualitario y la ley de cupo femenino. Y en la actual administración, la identificación de los héroes muertos en las Islas Malvinas.

 

El surgimiento de expresiones de odio religioso nos retrotrae a las épocas más oscuras de la historia de la humanidad, en donde el otro creyente es el enemigo.

 

Nuestro país reconoce la plena libertad de credos, su expresión y prácticas rituales. Parece mentira que nos estemos preguntando, en la actualidad, qué es lo que lleva a una persona a descalificaruna creencia o el porqué del odio hacia los credos.

 

A pesar de ello, la contracara es lo que vemos a diario en el INADI. Cuando de forma pública o en las redes sociales ocurren esas expresiones de odio, se reciben cientos de comunicaciones rechazándolas.

 

Tzvetan Todorov decía: “Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros y hábitos distintos a los nuestros”.

 

A la lista de logros que enumerábamos podríamos agregar este mismo rechazo ante la discriminación y el odio que forman parte de la mayoría democrática que pretende vivir en paz.

 

Este es el camino y el esfuerzo que como sociedad y en cada uno de los lugares que nos correspondan deberemos afrontar en conjunto. Denunciando a quienes no entienden que una sociedad moderna y democrática no permite más la intolerancia de cualquier tipo. Así seguiremos construyendo un país donde las generaciones futuras vean como inauditos esos dichos y actos desdeñables.

 

Si la historia nos enseña algo es a entender cómo los países, sea cual fuere su pasado, se construyen en base a los proyectos que hacia el futuro encaran.

 

Por eso pretendemos un país mejor, con igualdad, sin discriminación, con pleno respeto por las personas y fomentando un cambio cultural en donde las expresiones de odio se conviertan en un recuerdo atroz y lamentable que nos da el ánimo y fuerza para enfrentar las dificultades del presente y, así, mejorarlo.

 

CLAUDIO PRESMAN   Interventor del Instituto Nacional contra Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI)

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