Buscar tonos grises entre los dos polos

(Por Magdalena Ordoñez)

Martes, 6 de Agosto de 2019 - 06:39 hs

Una vez más, River-Boca, pueblo-campo, pobre-rico, abortista-pro vida, Cristina-Macri.

 

El argentino se caracteriza por estar de un lado o del otro, oponiéndose a su compatriota por pertenecer a un polo diferente que este. Vivimos creando y ampliando esta brecha. Si uno se considera nacionalista, no puede ser socialista y está a favor de los crímenes de lesa humanidad cometidos por los militares. Si era peronista, estaba a favor de que el campo se hundiera. Si era kirchnerista, estuvo en contra de Clarín. Si hoy uno es feminista, sí o sí tiene que ser abortista y, en ese caso, ser tanto un asesino como un promotor de los derechos de la mujer. Pero si está en contra del aborto, busca el derecho a la vida de la misma forma que está a favor de la clandestinidad y de las muertes que eso conlleva. Sería asesino también.

 

En este 2019, los polos se plantearon desde principio de año tal como en un partido de fútbol, como un Cristina-Macri. Hay otros personajes que postularon su candidatura. Pero tienen la misma repercusión que un equipo de segunda o tercera división. Por lo tanto, si uno no quiere que gane ella, tiene que votarlo a él. Y viceversa. Porque, ¿qué es mejor, una persona que le estafó a todo el país o la otra que tuvo buenas intenciones, pero el país estaba demasiado devastado cuando asumió? O acaso habría que decir: ¿es preferible la ladrona que ponía plata en los bolsillos de la gente y comida en sus mesas, o el burgués que hizo que muchos se quedaran sin trabajo y sin nada para comer? Si la respuesta es que no vuelva Cristina ni el populismo, no quedan muchas más opciones que votar a Macri. Pero si esta inflación resultó ser sofocante, hay que estar dispuesto a volver a vivir otra “década ganada”.

 

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Resulta irónico como algunos se exasperan al ver votar a niños de 16 años, sin noción, consciencia ni criterio alguno. Y acto seguido, se los escucha hablando del “mal menor”. No hay mal menor que justifique votar a una persona que va en contra de los valores morales o de los principios que rigen la vida de una persona. No tiene sentido elegir un representante que roba sólo porque entrega planes que ayudan a muchos a sobrevivir, tanto como no tiene sentido votar a un amoral que está en contra del populismo, que encima destruyó la economía de un país entero. ¿Con qué tipo de criterio se puede elegir una cosa por sobre la otra?.

 

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Hay quienes votan con el bolsillo, quienes lo hacen con la panza vacía, y otros por pura conveniencia. El hombre está llamado a votar con criterio, como personas educadas y con consciencia de la realidad que le toca vivir cada día. Los que gobiernan no son los únicos encargados de que el país funcione, prospere y salga adelante. Cada uno es responsable de sus decisiones y de sus actos, de las personas que elige para que lo representen en este sistema democrático. De la misma forma en que espera que sean los gobernantes los que se responsabilicen del pueblo al que representan.

 

Es responsabilidad de cada uno informarse para poder formar un criterio propio. El hombre tiene derecho a voto porque alguien, alguna vez, creyó que tenía la capacidad suficiente para formar ese criterio y usarlo responsablemente. No se trata de ponerse de un lado porque se está rotundamente en contra del otro. Hay que dejar de considerar la existencia del mal menor y realmente creer que nos merecemos algo mucho mejor que dos opciones, dos polos. No se trata de que uno gane y que el otro pierda, ni de que uno quiera hundir al otro para poder mantenerse a flote. Básicamente se trata de ser conscientes de que tenemos todos los recursos, todas las herramientas y varias posibilidades de salir adelante, de convertirnos en el país que alguna vez pudimos ser. Ni Macri, ni Cristina, ni ningún otro político. Nosotros mismos somos los responsables de lograrlo. Todo empieza con un primer paso.

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