Brillantes actuaciones de Spelzini y Alarcón

"El beso" representa la soledad de dos personas comunes que se encuentran y, a partir de allí, nada volverá a ser igual.

Lunes, 18 de Noviembre de 2013 - 14:21 hs

EL BESO - DOMINGOS 21HS Y LUNES 20HS. EL TINGLADO (MARIO BRAVO 948)

 

Dos almas, por diversos motivos, deciden zambullirse en la soledad, pero la corriente las transporta al encuentro, una y otra vez. Ella busca pensar, reordenar sus pensamientos y entender sus emociones. Él pretende inspiración y cree que ese bosque poco frecuentado de alguna ciudad holandesa puede brindárselo. Ella tiene una pena que le horada el alma; dolores que la oprimen. Él es de una jovialidad y un buen humor tan extremos que habilitan la sospecha de que bajo esa capa brillante hay algo oculto. Son dos corazones, dos personas comunes que se encuentran y, a partir de ese encuentro, nada volverá a ser lo mismo. Ese cruce debía ocurrir para modificarlos, para ser transformador.

 

El libro de holandés Ger Thijs no es una obra maestra de la dramaturgia, pero tiene la teatralidad necesaria como para que un buen director y dos buenos intérpretes lo transformen, lo vuelvan poético, artesanal, existencialista. Con pocos elementos escénicos y una puesta basada en la sugerencia, Cristian Drut vuelve a demostrar lo mucho que puede hacer con poco. Hizo hincapié en el trabajo interpretativo y se nota que para hacer viva esta relación se dejó nutrir por el oficio y el talento de sus intérpretes.

 

Tanto Beatriz Spelzini como Pablo Alarcón desarrollan aquí trabajos bellísimos. Como siempre, ella encarna con delicadeza a su criatura, de contornos finos, profundidad, tridimensional. Por su parte, Pablo Alarcón realiza una composición bellísima de este ser adorable, seductor y carismático. Es el motor de la acción y, en forma permanente, otorga, cede, comparte o se expone a momentos de un lucimiento exclusivo.

 

Son personajes complejos porque, ninguno de los dos se deja descubrir. Ellos ceden hendijas para dejar percibir, para espiar sus almas. Por eso, necesitan de dos intérpretes que los comprendan y, a su vez, tengan una conexión unívoca, creíble y natural. La vida y la muerte estarán en primer plano, pero también la soledad o la compañía. "A la hora del naufragio y la de la oscuridad alguien te rescatará", diría María Elena en su "cigarra". La guía maestra de Cristian Drut es vital y demuestra en cada trabajo cómo saca a la luz lo mejor de la creatividad de sus intérpretes.

 

 

 

 

 

 

 

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La Nación

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