Sábado, 20 de Abril de 2019

Argentina, mosaico de identidades

Por: CLAUDIO AVRUJ

A la sociedad argentina la distinguen su pluralidad y la diversidad de identidades que la conforman. Cotidianamente, descubrimos orígenes de los más diversos que surgen sólo por escuchar y leer algunos de nuestros nombres y apellidos.

 

El país que hoy tenemos es heredero de una cultura política que nos llega desde los tiempos de la colonia: ya en 1812, el Primer Triunvirato dispuso “su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio”.

 

El sostenimiento de esta política de derechos y de clara apertura es el que permitió que, en 1914, el porcentaje de inmigrantes en la población total fuera del 30 por ciento.

 

La presencia y el aporte al desarrollo cultural, social y económico de los migrantes provocan que en 1949 se determine por ley una fecha para celebrar el Día del Inmigrante (4 de septiembre), un hecho nada común en el mundo.

 

La vida de esta diversidad étnica y cultural se manifiesta en nuestro país en un entramado de más de 3000 instituciones, que completan y potencian el trabajo del Estado, brindando educación de calidad, asistencia social, servicios de salud, recreación, desarrollo deportivo y, especialmente, contención.

 

En la Argentina de hoy, conviven más de 50 colectivos de inmigrantes descendientes de viejas corrientes ya arraigadas por décadas, y de otras recientemente arribadas. Todos conformamos un sello distintivo que denominamos como un verdadero mosaico de identidades, que deja de lado definitivamente el erróneo concepto del crisol de razas acuñado en el pasado.

 

Celebramos hoy el día de la Diversidad Cultural. Así figura en el calendario del Ministerio de Educación desde 2000, y es bueno saber que está Resolución del Consejo Federal, fue un aporte de una institución de una comunidad. En efecto, fue el Museo del Holocausto el que dio el puntapié inicial para tomar esta decisión con el objetivo de preservar la memoria y realizar actividades que afirmen el aprendizaje del respeto al otro y de la convivencia en la diversidad cultural, como valores fundamentales de la vida democrática, desterrando a la discriminación, la xenofobia y el racismo.

 

Efemérides como esta nos deben mover a celebrarnos, a reconocer esta riqueza que tenemos, la cual el mundo pondera y aprecia. Un mundo que tiene graves conflictos étnicos y religiosos, con una Europa que presenta nuevamente nubarrones cargados de discriminación.

 

Hace pocas semanas, una importante delegación de dirigentes de colectividades, inmigrantes y refugiados convocados por la Federación Argentina de Colectividades y el Observatorio de Colectividades llevó este ejemplo a un encuentro memorable con el Papa en el Vaticano. La prensa mundial lo recogió, fue un hecho inédito, jamás realizado por ningún país. Pero no fue un milagro estar juntos allí llevando ese mensaje. Fue la fuerza de la verdad la que lo hizo posible.

 

Los argentinos somos así, un concierto de colores, que decidimos vivir de esta manera. Es uno de los grandes acuerdos que tenemos y que debemos seguir fortaleciendo. Lo estamos haciendo, pintando cada día este mosaico de identidades del que estamos orgullosos.

 

CLAUDIO AVRUJ   Secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación

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