Lunes, 23 de Julio de 2018

¿Adultos emergentes o niños eternos?

Por: VALERIA SCHAPIRA

¿Incapacidad de afrontar los desafíos económicos o emocionales que implica vivir fuera de la casa de los padres?¿Signo de los tiempos o simple comodidad? Cada vez es más frecuente que los adultos despeguen del hogar familiar a una edad avanzada y posterguen la toma de decisiones vitales.

 

Recientemente la justicia norteamericana ordenó a un hombre de 30 años abandonar la casa familiar después de que se resistiera al pedido de sus progenitores, hartos de mantenerlo. Un caso extremo, claro, aunque muchos adultos demoran el cruce de la línea hacia la adultez definitiva.

 

La sociología ha desarrollado el concepto de “adultez emergente”: el profesor Jeffrey Arnet define así al período que va desde el final de la adolescencia y los años intermedios entre los 25 y los 30. Se trata de un fenómeno social cada vez más extendido, que implica retrasar decisiones importantes como casarse, tener independencia económica e irse a vivir fuera del seno del hogar. Esta tendencia refleja en cierta forma a una sociedad que entiende de manera diferente al compromiso e idealiza a la juventud.

 

De acuerdo a un reciente estudio del Centro de Investigaciones Pew en Estados Unidos, cerca de un 15 % de los jóvenes entre 25 y 35 años vive en casa de sus padres. La corriente va en ascenso, en contraposición a lo que ocurría en la década del 60. Existen distintas razones que explican la demora en abandonar el nido:

 

Los jóvenes cada vez forman pareja a edad más avanzada. Si antes era frecuente que se casaran a los 20 y tantos, hoy es más común que la convivencia, el matrimonio, etc. se den después de los 30. También se hanpostergado notoriamente la maternidad y la paternidad. Muchas personas también regresan al hogar de los padres después de una separación, divorcio o viudez. De acuerdo al estudio Solteros en América Latina de Match.com, las personas que buscan el amor en el sitio son solteras en un 37 %; el 34.5% son divorciados; el 32% de los encuestados no tiene hijos.

 

·     Las circunstancias económicas son determinantes: en sociedades como la latinoamericana en la que el acceso a la vivienda es complejo, demorar el despegue suele aparecer como una opción habitual.

·        A mayor tiempo de permanencia en casa de los padres, más tiempo para el estudio, el trabajo o el desarrollo de los proyectos personales. Puede sonar utilitario, pero esta postergación de la independencia permite avanzar más rápidamente en proyectos personales.

 

¿Ser un adolescente emergente es ser un Peter Pan?

 

No necesariamente. Depende fundamentalmente de la madurez de cada quien y de su determinación a saltar al mundo adulto. Mucho se ha hablado de este síndrome, un conjunto de rasgos aceptado en la psicología popular a partir de un libro de la década del 80 “El síndrome de Peter Pan; los hombres que nunca crecen” escrito por el Dr. Dan Kiley. Peter Pan es ese niño que rechaza al mundo de los adultos, entre otras cuestiones por el temor a crecer y a asumir responsabilidades. Algunos rasgos que pueden darse en los adultos que no se deciden a crecer: viven en una indefinida transición hacia la madurez, carecen de tolerancia a la frustración, demoran la toma de decisiones, evitan el compromiso, carecen de independencia económica y pueden no tener responsabilidad hacia el trabajo.

 

VALERIA SCHAPIRA   Periodista, especialista en relaciones para Match

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